—Buenos días —Me saludó Iliang, al coincidir con ella, los gemelos y Altair en el pasillo. —Tío —Allan buscó que lo cargara en mis brazos, lo hice. —¡Qué más pequeña! —Fue la respuesta que le di—. Campeón —Saludé a Allan ya teniéndolo encima—. ¿Para dónde vas tan arreglado? —No sé —Respondió alzando los hombros, —Ja, ja, ja ¿Cómo no vas a saber? —Cuestioné alborotándole el cabello. —¿Ya somos prometido? —Me preguntó Iliang. —Ja, ja, eso parece —Afirmé—. ¿Van a desayunar? —Sí —Vamos entones —Le dije señalándole para que caminara delante de Allan y de mí. —Sabes que cunetas con nosotras para lo que sea, no lo olvides, habla con el padre y ahí hacemos los preparativos necesarios, ¿Recuerdas todo lo que hicimos con el matrimonio de Anthoni? —Me recordó—. En tiempo récord hicimos milag

