La noticia del traslado puso mi mundo boca arriba. No es que estuviera estabilizado, pero sí comenzaba a tener la sensación de que me estaba adaptando al cambio, que aunque temporal por mi realidad, en mi corazón me dio la serenidad que necesitaba para pensar sobre lo que debo hacer para definir el futuro del ser que comienza a hacer vida adentro de mí. No esperaba que la vida en tan breve espacio de tiempo me tambaleara de esta manera. Por más que buscaba y buscaba respuestas, no terminaba de comprender por qué razón en los últimos meses se empeña en colocarme en una encrucijada. Pudiera entenderlo si fuese una mujer que lleva una vida en desorden, de esas que no le dan a las cosas la importancia que merecen, si fuera de las que no acepta sus errores, de las que se empeña en no ver la

