—Entra —Le grité a la morena al empujarla para que avanzara al interior de la habitación donde permanece retenida la mujer que es amante de Ismael. De la fuerza que le imprimí al obligarla a ingresar a la habitación la chica cayó al piso. No me importó. Enfoqué mi atención en la mujer que yacía acostada en la única cama que hay en la habitación. Estaba acostada, totalmente dormida. —Despierta —Le grité mientras presioné el interruptor de la luz. La vi que se estrujó los ojos y luego se nos quedó mirando extrañada. —Levántate, estás aquí no para recrearte —Le ordené. Espantada ante el tono grueso de mi voz y al ver a alguien en el piso, se sorprendió y tomó asiento como si hubiere sido impulsada de golpe, mientras que la chica que estaba en el suelo, asustada se arrastró al rincón

