—No creo poder regresar a mi casa —Fue lo primero que me dijo la chica al pararse frente a mí. Se veía alterada y sudorosa, pareció haber corrido por largo rato y desde una distancia considerable. —Vámonos —Me pidió acelerada y miraba a los lados demostrando pánico y ansiedad. Estamos en las afueras de la ciudad, por lo que si mis cálculos no están mal, a esta chica le tocó recorrer aproximadamente un kilómetro. —Sube a la parte de atrás y acuéstate en el piso —Le pedí serio y cuidando no ser vistos miré alrededor. Rodeado por Tommy y el resto de los escoltas cuidamos que la chica quedara camuflada adentro de la camioneta, y antes de abordarla, recorrí el espacio con la mirada mientras los chicos dieron un recorrido a pie alrededor para verificar que la chica no hubiera sido seguida p

