Con solo un leve toque de su mano quedé debilitada, casi sin fuerzas. Si escucharlo en cualquier otro lugar me ha resultado algo intimidante, la sorpresa de tenerlo justo en el lugar donde creía que tendría más privacidad e imaginé que él no se atrevería a invadir, me tomó por sorpresa, y más al sentir el roce de su mano sobre en mi piel desnuda. Pese a que no pasó de ese simple contacto, que para mí fue invasivo y hasta abusivo, agradecí que no hubiera exigido más, pues ya sentía que no tendría capacidad de responderle en contra. En ese instante en el sanitario, no supe cómo reaccionar, perdí hasta la noción del tiempo y del control de misma, no supe cuánto tiempo estuve conteniendo la respiración, cuando él me dejó sola fue que fui consciente de que casi detuve mi vida, la suspendí en

