Desperté y todo estaba apagado, solo las luces de los faros que alumbran el exterior de la casa se filtraban por las rendijas de las cortinas. Ni cuenta me di en qué momento me quedé dormida. Soy consciente de que lo que sí sentía en ese entonces es en la tristeza que estaba atormentándome, así como la siento en este momento, aunque con menos intensidad. Arropé mi cuerpo al sentir mucho frío, descubrí que es por el efecto del aire acondicionado encendido, lo que me indicó que Leroy u otra persona estuvo aquí y es él o la responsable de las cortinas corridas y el aire encendido, así como también de esta cobija que cubre mi cuerpo. Agradecí este gesto. De solo pensar su nombre recordé todo lo que sucedió el día de hoy. Temblé y abracé mi cuerpo debajo de la cobija gruesa que lo cubre. La re

