Si bien tuve la intención de sentarme a contarle a la rubia la verdad de mi pasado. Iliang y los chicos no lo permitieron. —Ah, no. ¿Para esto es que propusieron salir de casa? —Se quejó Iliang justo cuando tomamos asiento uno al frente del otro—. Para eso nos devolvemos y nos sentamos alrededor de la piscina. —Lo lamento, rubia, Iliang tiene razón, mañana o en cualquier momento les contaré a ustedes lo que sucedió —Le dije a Ingrid sonriéndole—. No es momento para recordar experiencias desagradables, más bien lo que necesito es despejar la mente. Me urge pensar en algo diferente y si es posible en nada —Agregué suspirando. —Para luego, sino a la coleguita le va a dar uno de sus arranques y buscará por irnos —Adujo estando de acuerdo. Hizo como si fuera a levantarse de la mesa, y cono

