Entre Akais y Samantha con sus pendejadas, lograron amargarme la mañana, como si fueran parte de un karma que estuviera pagando. Una por haberme negado a dejarme atrapar; mientras que la otra, si bien logró lo que la otra y seguro muchas otras anhelaban y no vieron resultado, se da el lujo de rechazarme, se atreve a decirme en la cara que no desea recibir mis atenciones, no quiere nada de mí. Como todo en la vida, lo que nos prohíben o niegan, para muchos tiene el efecto contrario, obliga enfocar la atención en ese algo, causa curiosidad, nos lleva a reparar sobre esa negativa, generando intriga ante el resultado final, porque si hay mucha insistencia en la negación o prohibición, el efecto inmediato que ello genera es más y más atracción, independientemente que al final resulte en una d

