Tal como Leroy me lo pidió, aunque lejos de ser sutil, entendiendo que tenía razón, después de indicarle a la nueva chica del servicio de cómo debe terminar de preparar la comida que ya había dispuesto para el almuerzo que será fuera del horario, por las vueltas que dimos antes de llegar aquí, me fui a la habitación principal. Pude haber preparado un par de sándwich para cada uno de ellos dos y una ensalada para mí, solo que en mi necesidad de despejar la mente, recurrí a lo que en cierta forma pudiera darme tranquilidad y satisfacción, dedicarme a lo único que sé hacer además de las oraciones que reconozco he ido abandonado inconscientemente, y no porque me haya desviado del todo de mis principios y rutinas sino porque me he sentido tan mal conmigo misma que en cierta forma estimo que h

