Jae Chan
Me encontraba junto con Jimena celebrando que nuevamente había podido recuperar los dos territorios que le pertenecían cuando frente a nosotros uno de sus socios cayó muerto al suelo, enseguida nos refugiamos, pero Jimena de la nada se fue a perseguirlo y desapareció de inmediato, trate de seguirla pero no supe donde fue que se dirigió, cuando de repente escuché un disparo, mil pensamientos pasaron por mi mente y rogando a Dios que ese disparo no fuera en contra de ella, solo seguí el sonido cuando la encontré a ella sujetando su brazo herido.
Ya todo estaba hecho habíamos recuperado sus territorios, ya era hora que ella descansará y mas cuando fue herida por un hombre que no logramos reconocer, la lleve a su apartamento y allí cure sus heridas, el idiota ese le había cortado el brazo izquierdo y le había dejado una pequeña cortada en el cuello, cuanto quisiera haber llegado un poco antes para enseñarle a ese imbécil que no debió meterse con ella.
Jimena se queda dormida abrazándome, yo solo me dedico a contemplarla mientras duerme, yo no podía conciliar el sueño y en uno de eso momentos siento que Jimena me sujeta más fuerte de lo normal para una persona que se encuentra durmiendo, pero al ver su rostro me puedo dar cuenta que se debe tratar una vez más de sus pesadillas, ella no tarda en despertar y tan pronto despierta la abrazo y trato de tranquilizarla, pero no paraba de llorar
- Tranquila ya paso, solamente es una pesadilla nada mas
- Maldita sea, ya no puedo seguir mas así- ella se levanta de la cama y se dirige a la cocina, la sigo y la veo tomar agua, pero luego busca una botella de whisky
- Jimena no es momento para que bebas alcohol
- No es por eso, es para el dolor del brazo me dolió en cuanto me desperté, quieres uno también
- Bueno como digas, te acepto la bebida
- Toma- me entrega el vaso con la bebida y nos pasamos unos minutos sin decir nada, luego ella se dirige al balcón del apartamento para fumar un cigarrillo, finalmente decido acercarme a ella
-Oye no crees que deberías reconsiderar el hecho de que vuelvas nuevamente a tomar terapia, para que finalmente superes lo que te sucedió
- No lo se Jae Chan, a veces pienso que mis heridas son tan profundas que nadie me puede ayudar a sanar lo que viví
- No pienses eso, si tu tienes siempre en tu mente esa actitud de que jamás vas a sanar, nunca lo harás- en ese momento me mira con algo de furia en su rostro a la vez de nostalgia
- Nadie sabe realmente que fue lo que yo viví en el momento en que me secuestraron en Bogotá, nadie!, nunca en mi corta edad me llegue a imaginar que tres bastardos llegarían a arruinar mi vida, ese día en que sucedió todo ellos me quisieron matar y en realidad quería morir ese día, pero para mala suerte de ellos y mía seguí con vida- en ese momento llora desconsolada lo único que puedo hacer es acercarme a ella y tratar de consolarla, ella a decir verdad tiene razón nadie sabe en realidad que fue lo que ella tuvo que vivir el día en que esos imbéciles la violaron y torturaron, solamente lo saben ellos, no puedo hacer nada por ella.
- Jimena tu tienes razón yo no se que fue lo que viviste ese día, no se como consolarte o tratar de hacerte entrar en razón para que olvides lo que viviste, solo te ofrezco que realices nuevos recuerdos unos donde solo veas felicidad y te hagan olvidar por completo lo que viviste
- Tienes razón solo abrázame y no hablemos mas del tema por favor- simplemente me acerque a ella y la abrace muy fuerte, la amaba mucho desde que éramos mas jóvenes, desde el momento en que la conocí deseaba poder consolarla y tratar de ayudarla en lo que mas podía pero ahora mas que nada lo entiendo, no puedo hacer ya nada por ella ni cambiar el pasado, lo único que puedo hacer es darle nuevo recuerdos que hagan que olvide todo lo malo que vivió. Luego de ese eterno abrazo me atreví a darle un suave beso en sus labios, un beso que paso de ser suave a uno mas feroz como si quisiéramos cada vez mas el uno del otro, sin casi notarlo pasamos del balcón al sofá, no paramos ni un segundo de besarnos el uno al otro, era como si no quisiéramos que detuviera este momento; deseaba cada vez más de ella y al ver su reacción tomé la decisión de continuar lo que quería hacer con ella ya no podía contenerme más y mis manos terminaron acariciando su espalda debajo de su camisa y por último sus pechos
- Espera...
- Sucede algo?, perdóname si me excedí, pero no aguantaba más, … estoy ardiendo de deseo por ti Jimena
- Tranquilo todo esta bien solo que pienso que deberíamos ir a la habitación- en ese momento ella se levantó del sofá y tomó mi mano guiándome a su habitación, ya estando en la habitación ella se acercó y me abrazo dándome un beso cada vez, lleno de más deseo uno que al parecer ella quería al igual que yo, la guíe a su cama y empecé a desnudarla poco a poco y ella hacia lo mismo conmigo, no paraba de besar sus labios, ya estando ella solamente en ropa interior comencé a dejar un camino de besos por su cuello y clavícula, al mismo tiempo ayudándole a quitar su sostén, la contemplaba y no podía creer lo hermosa que era ella , este momento era nuestro y quería disfrutar cada segundo con ella, la voy a complacer tanto como ella quiera. Bese sus pechos mientras iba acercando mis manos a su intimidad debajo de su panty, escuchaba como ella ardía de deseo y eso me hacia sentir cada vez mas excitado, termine por quitarle su panty y al mismo tiempo yo también quede totalmente desnudo, seguí llenándola de besos y acariciándola, ya los dos estábamos totalmente calientes y yo no podía aguantar mas, me acomode en medio de sus piernas y sujete sus caderas, introduje mi m*****o dentro de su intimidad suavemente y escuche un gemido de ella no sabia si era de placer o de dolor y eso mismo hizo que yo me quedara inmóvil y le preguntara
- Te encuentras bien, lo hice muy brusco?
- No es eso... continua... solo que me gusta como me muestras, como es sentirse deseada, me hace sentir algo...
- Excitada?- en ese momento vi como su rostro estaba totalmente ruborizado y ella se escondía con sus manos y se las tome, eso hizo que me sintiera feliz y mas caliente
- Por favor, no te escondas de mi, quiero disfrutar este momento tanto como tu y quiero ver como te llenas de deseo al igual como yo lo estoy sintiendo.
Ella retiro sus manos y seguí penetrándola poco a poco sin dejar de mirar su rostro, sus ojos cada vez mas cambiaban a medida que yo continuaba tomándola, era una mirada llena de lujuria y la verdad no pude contenerme mas, así que aumente el ritmo, pasamos de algo que era gentil y tierno a algo mas salvaje, embestía sus caderas cada vez mas rápido y fuerte, lo hice cada vez mas fuerte por que ella dejo de ocultarse de mi, sentí que se entrego en cuerpo y alma por completo a mi, la escuchaba jadear y gemir con mas fuerza, eso me hacia perder la cordura me sentía el hombre mas feliz al ser la causa de sus deseos, ya estábamos tan llenos de placer que terminamos por llegar al orgasmo juntos, sin separarme de ella continúe besándola, la vi embriagada de placer, eso me hizo sentir el hombre mas afortunado al terminar con ella así, prometo no defraudarla nunca mas en mi vida y la quiero proteger a toda costa, de cualquier imbécil que la quiera dañar.