Enmanuell miraba a Arielle desenvolverse muy bien como juez de los concursos de ganado, pues él, le había enseñado mucho sobre el tema y ahora estaba ahí mirando y evaluando r**a y calidad de cada animal en exposición. Enmanuell se alejó de la multitud y fue a uno de los stan. —Señor Giordano, un gusto encontrarlo aquí en Paraíso. —saludó uno de los hacendados. —Señores, un gusto encontrarme con ustedes, y espero que nos unamos para hacer de Paraíso un lugar turístico para mejorar la economía del pueblo, y que estas festividades aporten algo más que ingresos financieros. —Asi es señor Giordano, nos hace mucha falta a todos los ganaderos una clínica veterinaria. —manifestó uno de los hacendados captando la atención de todos. Uno de ellos se acercó interesado en el tema —Señores, ese

