Una semana, en la que Dawson impuso de nuevo el ritmo de trabajo. Magill, llegando a un acuerdo con Méndez y con Kay Green; que, a pesar de ser culpables en la complicidad del homicidio y fraude, habían declarado y querían evitar el juicio. Murray, comenzó a investigar a la familia Thomson, para encontrar quién había ayudado a Roger; además, de tener que dar con el paradero de Palmer. Mientras que Gabriel y Ángela, seguían trabajando desde el corporativo de Grupo Vietz. Pero las noches secretas, clandestinamente impúdicas, se repitieron cada día. -¿Crees que ya puedo vivir sola? –Ángela le preguntó a Jerome, mientras estaba disfrutando de los minutos del abrazo posterior al encuentro de la noche. El rubio suspiró. Probablemente la relación que estaba comenzando, no era seria. -¿Quieres

