NOLAN No puedo permanecer enojado para siempre. Es demasiado agotador. En cambio, paso rápidamente a la etapa de desánimo. Una vez que Leonardo y yo nos reunimos por la mañana en mi motel en el norte de Iowa, reanudo mi viaje sombrío. Excepto que ahora tengo mi propio camarógrafo para capturar mi descenso hacia la tristeza. Que emocionante. Es solo después de la milla ochenta juntos en la carretera que finalmente pregunta: –¿Y adonde fue Alexa? - Sonrió con suficiencia. –Me importa una mierda- Se ríe un poco. –Bien. No me lo creo– –No tienes que creerlo. Se fue. Eso es todo lo que importa– puedo sentir la nube oscura asentándose de nuevo. – Me abandonó justo antes del último desafío– Leonardo se toma ese tipo de silencio intencional, donde puedo decir que está tratando de ser a

