CAPÍTULO 3

1141 Words
Iris se queda en silencio cuando Sara, nombra a su esposo, ella no conoce nada de él, no siquiera su nombre, su madrastra no se molestó siquiera en hablarle de él o quizás no quería ponerla sobre aviso. —Sara ¿cómo es él? —indaga Iris nerviosa, por la situación en la que se encuentra. —No puedo decir nada, tú deberás juzgarlo y verlo con tus propios ojos, ahora vamos a tu habitación —Sara guía a Iris, por la inmensa ansiosa hasta el tercer piso en donde se encuentra ubicada la habitación principal, es decir la de Antón y ella. —Es aquí —Sara, abre las puertas para Iris y esta se queda muda al ver la habitación tan inmensa. Iris entra observando cada detalle, los pisos brillan al igual que la lujosa decoración, las sábanas en la cama son de seda, la vista desde el balcón es hermosa y ni que decir de los muebles todo en esa habitación grita lujo y poder. —El señor escogió ese vestido para ti, toma una ducha y arréglate, vendré por ti para llevarte a desayunar con él —Sara se despide dejándola sola en la habitación. Iris se acerca al vestido que está sobre la cama, lo toma y al sentir su tela es tan suave y nuevo, es algo solo para ella, no está roto y es de su talla, ella sonrió y busco el baño entre las cuatro puertas qué ahí se encontraban. Dos de esas puertas eran vestidores, uno estaba lleno de ropa de hombre y el otro de ropa para mujer lo que la sorprendió mucho, pero luego le preguntara a Sara. Las otras dos puertas eran baños, ella no sabía por qué había dos baños, pero en uno había una silla de ruedas, ella cerró esa puerta y entró al primero al que había entrado, sin embargo, no dejaba de pensar será que su esposo está en silla de ruedas. Con la duda en la cabeza Iris entro al baño y tomo una larga ducha, había muchos productos para el cabello y los uso todos, cuando terminó de ducharse con agua caliente se sintió muy bien, ella siempre tomaba duchas con agua fría porque su madrastra decía que no se merecía nada. Iris salió del baño con una toalla envuelta en su cuerpo y la otra en su cabello, al llegar nuevamente al vestido sobre la cama sonrió, había al lado ropa interior a juego y unos lindos zapatos que combinan a la perfección. Iris terminó de secar su cuerpo y se colocó la ropa interior. Antón quien miraba a través de las cámaras de seguridad tuvo que respirar profundo para controlar sus instintos, ya que el cuerpo de Iris es más que perfecto. Después de colocarse la ropa interior la chica se colocó el vestido y le encanto por qué la tela es suave y es como si acariciara su piel en cada movimiento. —¿Estás lista? —Sara volvió a la habitación y la encontró aún con el cabello mojado y. Sin colocarse los zapatos. —Te ayudo con tu cabello —Sara sonrió porque supuso que se perdió revisando toda la habitación y en la ducha con tantos productos para el cabello. Sara la hizo sentarse frente al espejo y después de peinar muy bien su cabello, la ayudo a sacarlo y posteriormente le aplico una crema para que él quedara aún mejor y esta quedo aún más hermosa con el cabello suelto y bien cuidado. —¿Sabes maquillarte? —indaga Sara e Iris niega con la cabeza. —Nunca use nada de eso lo sabes —le recuerda Iris y esta asiente. —Yo te ayudo y te enseño que usar y como —Iris asiente y Sara la ayuda con un maquillaje ligero mientras le explica como aplicárselo ella misma. Cuando Iris, estuvo lista se colocó los zapatos y Sara aplaudió emocionada, al fin ve a Iris, arreglada y hermosa como siempre se lo ha merecido. —Ahora si bajemos, tu esposo te espera para desayunar —Sara anima a la muy nerviosa Iris y esta la sigue. Juntas bajan hasta el comedor en donde Sara la deja para que está entre sola, pero Iris está muy nerviosa. Cuando Sara, se fue Iris muerde su labio inferior y después de unos segundos se anima a cruzar las puertas del comedor y al entrar se encuentra con los hermosos ojos azules de un hombre guapo de cabello rubio y tés blanca que la observan con ternura, Iris siente como su corazón se acelera al cruzar su mirada con la de ese hombre. Nerviosa Iris baja su mirada, y Antón sonríe al ver sus mejillas sonrojadas y como ella trata de ocultar que está muriéndose de los nervios. —Bienvenida a tu palacio mi hermosa reina, siéntate a mi lado a desayunar —Iris mordió su labio inferior nerviosa y obedeció a ese hombre tan guapo. Iris, con la mirada gacha se acercó hasta el hombre que ahora es su esposo y se sentó junto a su lado, Antón quien al fin la tiene al su altura y alcance toma el rostro de su esposa y hace que lo vea de frente con orgullo. —Jamás vuelvas a bajar la cabeza ante nadie, ni siquiera ante mí, eres una reina y mientras seas mi esposa que espero sea para siempre deberás mostrar tu rostro con orgullo y determinación, nadie es mejor que tú mi reina —le explica claramente Antón sin dejar de mirarla a los ojos. Iris, asiente y Antón sonríe, le suelta el rostro y luego toma una de sus manos y deja un beso sobre ella. —Perfecto, ahora desayunemos y te mostraré cada rincón de tu palacio mi reina —Antón apretó un botón y los empleados comenzaron a entrar con un desayuno muy variado para ellos dos. Iris se quedó de piedra jamás había puesto tanta comida frente a ella, al menos no para ella, Iris siempre fue la que hizo la comida para todos en la mansión Muller y ahora tenía frente a ella toda clase de alimentos para disfrutarlos sin haberlos preparado ella misma —Come todo lo que quieras y si quieres algo el chef lo preparará para ti, solo tienes que pedirlo —Antón la anima y esta le regala una hermosa sonrisa que le llena el corazón —Gracias, así está bien —Iris y Antón, comienzan a desayunar y este disfruta ver la expresión de felicidad de su reina en cada bocado de comida que lleva a su boca. Antón la observa con ternura, con amor y respeto, quiere tratarla como la reina qué es y ahora que es su esposa si alguien se atreve a tratarla con desprecio él se encargará de hacerlos pagar por eso.
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