Antón, al ver como su amigo se llevó a su cuñada un poco pasada de tragos se acercó a su reina y la atrajo hacia él, provocando que cayera sentada sobre su regazo, luego la beso con pasión y deseo y esta no se negó en absoluto. —Me gusta como dejaste la habitación —comenta Antón sin dejar que su amada reina se levante de su regazo. —A mí también me gusta como quedo, espero no haberme excedido en los gastos —Iris no quiere abusar de su esposo, pero fue el quién le dio ese espacio y las tarjetas para que lo decorara como ella quisiera. —Todo lo que yo poseo es tuyo mi hermosa reina, no importa cuanto gastes, siempre será menos de lo que tú te mereces —Antón la vuelve a besar y luego salen los dos en la silla de ruedas, hasta la habitación de ambos en donde Antón no deja de besarla. Poco

