Después de un beso que dejo más que sonrojada a Iris, Antón la llevo a comer, usaron la mañana para que Iris conociera la casa y ya era hora de comer, al llegar al comedor este está repleto nuevamente de comida algo que le encanto a Iris. Antón, la observa comer y sonríe, ya que ella no es como las típicas niñas ricas, Iris come de todo sin pena y sin pensar en cuántas calorías tendrá y aunque Antón no sabe con exactitud todo lo que Iris vivió con su familia, ella pasó muchos días de hambre por eso cuando tiene la oportunidad de comer de más lo hace sin remordimiento alguno. —¿Tú no comes postre? —Indaga Iris, ya que solo le sirvieron a ella postre. —No, como poco dulce y así estoy bien —responde Antón, Iris asiente y sigue disfrutando de su postre. Después de que Iris disfrutará feliz

