La pareja durmió fuera de la mansión Ivanov esa noche, tantas sorpresas que Antón preparo para su amada reina no podía terminar en otro lugar que en una maravillosa cabaña cerca de donde Antón le pidió matrícula, esa caballa estaba llena de flores y pequeños detalles que la convertían en un lugar digno de la realeza. Iris se siente afortunado, de que un hombre cono Antón se haya fijado en ella y la llene de tanto amor, que ella sienta que nunca va a tener fin ese amor tan hermoso que nació entre ellos y pensar que todo comenzó por la foto que Sara le mostró a Antón de Iris y ahora ambos se aman profundamente. La pareja disfrutó muchísimo en la intimidad que le brindaba aquella cabaña, el amor entre ellos es tan grande, que no pueden separarse uno del otro, para ellos esa noche es mágica

