Despertamos de aquella pequeña siesta que solo nos tomos poco mas de una hora, me levante de la cama y baje a buscar la ropita de mi amada Bernardette, estaba muy feliz toda la rabia que sentía por las discusiones por lo de Bianca se esfumaron, que Bernardette me hubiera dicho que me amaba, era como que si no cupiese dentro de mi mismo, doble bien su ropa y subí de vuelta al cuarto se la entregue ella la puso a un lado y estiro los brazos para que yo me acercase a darle un beso, me beso muy sensual yo quería levantarme pero ella no me dejaba me jalo hacia a la cama retiro la cobija y me dijo al oído que lo intentáramos de nuevo, yo me asuste la verdad me moría de las ganas de hacerla miá pero definitivamente no lo haría, ya les he mencionado que yo quería que fuera en una ocasión especial

