Los Años en italia, Agridulce 2da parte

3123 Words
Pasaron unos tres días más de clases, Luka había estado evitando cualquier contacto visual conmigo, estaba seguro que era más debido al sermón que le dio Alejandra que por la pelea que había perdido conmigo delante de todo el mundo, me seguí reuniendo con el grupo de niños ricos aunque debo admitir que empezaban a desalentarme un poco por la aristocracia absurda con la que llevaban las cosas, durante la secundaria tenía sentido debido a la inmadurez pero ahora era algo absurdo para mi, si de aristocracia se trataba ya era suficiente con mi familia, así que dé ahí en adelante me concentre mas en Alejandra y hacer amistad con Ezio y mis primos, Ezio era un buen chico, era de familia humilde y con humilde me refiero a que su familia tenía una negocio familiar, no eran ricos pero Vivian de manera bastante decente, pero Ezio era cálido y atento y por sobre todo leal, le gustaba la pintura y la literatura era lo que hacía en sus ratos libres, tenía dos hermanas y pues comencé a visitar su casa con mucha regularidad y su familia me tomo cariño muy rápido. Habíamos aplazado la salida al cine con Alejandra debido a algunas cosas que hacer por la universidad, la reagendamos y quedamos para esta noche, invite a Ezio y así formamos un grupo de 5, fue difícil decidir entre el  origen, el americano y la red social, al final nos decidimos por la red social, al final todos estamos comentando de la película y estábamos con hambre así que nos fuimos a comer a un bistró que estaba cerca, comenzaba a hacer mas privada la conversación con Alejandra la cual poco a poco me daba más señales de estar interesada en mi, algo que me llamo la atención era que siempre notaba que Bernardette nos miraba con cierta desaprobación, es decir, no era que lo hiciera muy evidente, pero siempre evadía la mirada cuando yo la capturaba y su cara no decía mucho hasta ese momento, aun así no le di mucha importancia en el momento solo me concentre en sacar una cita con Alejandra y la conseguí para mi suerte, quedamos para el próximo fin de semana, como no conocía mucho Turín a pesar de tener poco más de un año viviendo Alejandra me dijo que conocía un sitio nocturno bastante bueno, así que salimos a una disco, esa noche fui por ella la llame a su teléfono para decirle que ya estaba en la puerta de su casa, cuando se abrió la puerta quede impactado, tenía un vestido que enseñaba prácticamente todo, me baje salude a su madre con un beso en la mejilla y le abría la puerta del auto a Alejandra, cuando me subí al auto y lo puse en marcha hice algo bastante inusual en mi persona, le dije a Alejandra que se veía bastante hermosa y acto seguido coloque mi mano en su muslo izquierdo en inclusive hasta lo frote un poco, cuando me di cuenta solo alcance a pelar mis ojos en señal de nervios no entendía como fui capaz de hacer tal cosa, a veces cuando quieres parecer normal es cuando más cosas extrañas haces y sueles meter la pata, pero la fortuna me sonreía porque Alejandra solo se dedico a darme una sonrisa y a frotarme la mano con la que le estaba acariciando su muslo, simplemente la dejo hay y se dedico a mirar  su cartera supongo verificando que nada se le hubiera quedado, en fin, cosas de chicas. Llegamos a la disco y era bastante elegante, apartamos una mesa donde dejamos nuestras cosas, era una zona VIP así que no había riesgo de extravíos, comenzamos bailar y pues fue divino, mis manos sentían su espalda por que el vestido era descubierto atrás y descotado, el juego de miradas entre ella y yo comenzó, a diferencia de María José, Alejandra era reservada de entrada pero cuando entraba en el juego por así llamarlo era muy sensual, solo que su estilo era más refinado detallista, me acariciaba el pelo, me frotaba los hombros, me daba una sonrisa y se pegaba a mi cuando el baile lo permitía, su mano se paseaba por mi pecho de cuando en cuando, cuando  quisimos descansar un poco nos fuimos a la barra ella quería un trago, decidí acompañarla y ella me dijo que no que yo tenía mi dieta y no tenia que quebrarla, le dije que solo sería uno por que no quería que se sintiera sola en ese sentido, pedimos 2 chupitos de tequila ella bebió el suyo de una vez y cuando fui a tomarme el mío ella me quito el vaso de la mano y me tomo con sus manos por la cabeza y me beso, la tome de la cintura con bastante firmeza y la pegue a mí con algo de autoridad, fue la primera vez que nos besábamos y fue bastante apasionada, inclusive se me paso la mando cuando la sujete del trasero, retire las manos pero ella las tomo y las volvió a colocar hay, seguimos bailando un tiempo más y luego nos fuimos a relajar a la mesa donde las cosas estuvieron mas románticas tomados de la mano y diciéndonos cosas algo cursis pero que se prestaban para la ocasión, vi la hora y ya era tarde, así que le dije que era momento de irnos y estando en el auto me dijo que ella no quería ir a su casa, entonces le pregunte que a donde quería ir, ella me dijo que la llevara a donde yo quisiera, le dije que era tarde y que posiblemente no había más nada abierto, además de que no tenia mas nada en mente, me miro y entonces entendí que quería que fuéramos a mi casa, llegamos y le encanto el lugar, amo el estilo vintage con el que adorne la casa le pregunte si quería comer algo y pues me dijo que si que tenía hambre, le dije que se pusiera cómoda, me pregunto dónde estaba el baño y pues le dije casi que como en la películas al fondo y luego a la derecha saque pan para preparar algunos sándwiches y para mi sorpresa cuando me hallaba preparando todo, ella llego a la cocina en ropa interior y esto fue lo que paso a continuación:      — Alejandra mujer ¿qué haces así en ropa interior? —   Bueno ¿no me dijiste que me pusiera cómoda pues? —   Si pero mi madre tampoco así —   ¿me vuelvo a vestir? —   Eh… no ya quédate así, uy no Alejandra que divino —   Jajá ¿te gusta lo que ves? —   Claro vale, me encanta, estas preciosa Alejandra enserio —   ¿y qué me va a dar de comer? —   Sándwiches —   ¿eso nada más? —   Bueno puedo darte un postre también si quieres —   ¿sí? Yo quiero ese postre y lo quiero ya Cuando Alejandra lo dijo así y la mire a los ojos entendí que no era sándwiches lo que ella quería así que deje lo que estaba haciendo, me quite la camisa y fui a tomarla, se abalanzo encima de mi rodeándome con sus piernas, así mismo la lleve hasta el sofás y comenzamos a desvestirnos, fue la primera vez que estaba con una mujer, fue mágico, apasionado y excitante a la vez, más que dar detalles me gustaría decirles mejor lo que pude sentir en ese momento, el cálido de cuerpo de una mujer, su aroma y el dulce sonido de sus gemidos penetraron por todo mi cuerpo y ser, podía asegurar que en ese momento todo lo que había permanecido de María José dentro de mí se había esfumado y en su lugar ahora solo había espacio para Alejandra, era un coctel de sensaciones tanto en el cuerpo como en la mente, tanto fue, que después de unos minutos la cargue de nuevo y me la lleve al cuarto, hay la zumbé en la cama, algo salvaje pero encajaba en el momento y lo hicimos por segunda vez en la misma noche o lo que quedaba de ella para ser más exacto, nos quedamos dormidos y definitivamente fue el sueño más dulce que había tenido en 18 años, al día siguiente me desperté y ella estaba sentada al pie de la cama peinando su cabello, me miro por el espejo que había en frente de la cama, se dio la vuelta y se subió encima de mí, me dio un tierno beso y me dio los buenos días, se puso su ropita interior bastante sexy y bajo a hacer el desayuno mientras yo me daba una ducha, me preocupe un poco por qué no habíamos avisado en su casa que no llegaría, así que Salí de la ducha y fui a la cocina, cuando le comente ella me dijo que ya había arreglado todo, vi que era algo recelosa con su teléfono, lo que es normal es algo personal de todos modos, pero fue un detalle que no se me escapo. Subimos al auto y fui a dejar a Alejandra en su casa, estaba algo asustado no sabía cómo lo tomaría su familia, en Italia algunas familias eran algo a la antigua todavía a pesar de la época en que vivíamos donde todo ahora es más libre, me dijo que no me preocupara que su mama lo entendía, llegamos a su casa y me invitaron a pasar, debo confesar que casi me mojaron los pantalones el padre de Alejandra el Doctor D’rossi era un hombre bastante amable por lo que entre un poco más en confianza, nos preguntaron si nos habíamos divertido les dije con que si, la mama de Alejandra menciono algo de que habíamos pasado la noche viendo películas en la casa de Bernardette enseguida mire a Alejandra la cual con su mirada me dio a entender que solo siguiera la corriente y eso hice, me preguntaron un poco sobre mi y les comente acerca de mis historia, les llamo la atención que fuera extranjero pero lo que hizo el click con sus padres era que mi familia era millonaria, el mundo de los ricos suele ser básico y muy estandarizado, por lo que pase la prueba sin problemas, Alejandra me hizo tragar grueso en el desayuno cuando les dijo a sus padres que comenzaríamos a salir que anoche le había pedido ser mi novia, me miro y se sonrió con mucha malicia, el doctor D’rossi me miro y solo asintió con la cabeza, me dijo que solo esperaba que la pasáramos bien y que respetara a su hija, al terminar el desayuno seguimos una agradable conversación  con sus padres en la sala, al termino de ella Alejandra me invito a su cuarto, cuando llegamos a él no me aguante pedirle alunas explicaciones: —   muy bien ahora explícame que fue eso Alejandra  ¿porque me echaste así a los leones? —   Jajá ¿Qué? A que te refieres —   No te hagas la muy pendeja sabes a que me refiero —   No la verdad no lo sé jajá —   Alejandra le dijiste a tu mama que habíamos pasado la noche en viendo películas con Bernardette, eso es mentira —    ¿Y que querías que le dijera que pasamos la noche cogiendo en tu casa? —   No pero me pregunto si no habrá problemas si se descubre que es mentira. —   ¡ay príncipe quédate tranquilo ya arregle todo con Bernardette ella va cubrir mi cuartada, quédate tranquilo. —   Aja bien y entonces por qué le dijiste a tu papa que yo te había pedido ser mi novia —   A perdóname eso también estuvo mal? Ósea que solo tenias pensado echar un polvo conmigo —   Oye Alejandra no me mal interpretes, no es eso lo que estoy tratando de decir, pero esperaba hacerlo más formal, ósea no supe que decir en el momento ¿y si hubiera metido la pata? —   Me has demostrado que no eres un tonto Alessio así que despreocúpate, te vas a quedar ahí a reclamarme más ¿o vas a venir a besarme? No me quedo más remedio que ir hasta su cama, después de todo nos habían dejado estar a puerta cerrada, comenzamos a besarnos Alejandra era extremadamente complicada para mi, una cosa era no saber proceder con maría José pero Alejandra era un total enigma, por momentos podía parecer como hace rato una mujer astuta, de pronto al momento de besarnos se tornaba cálida y dulce, con Alejandra estaba en una clara desventaja Psicológica, es decir, en lo físico ambos teníamos armas con que atacarnos lo mismo en lo químico con lo que nos trasmitíamos a través de los besos o la intimidad, pero en lo Psicológico yo no estaba preparado era como si ella supiera exactamente qué hacer en el momento más apropiado, tenia estos estados de ánimos múltiples o personalidades, a la final el mal ya estaba hecho cualquier alerta o sentido de precaución quedaba anulado por sus encantos, aunque a veces me daba razones para dudar un poco de ella lo cierto es que también me estaba regalando momentos mágicos aquí es donde entramos en la segunda etapa del ciclo del amor “la ingenuidad” y es que ¿cómo evitamos ser ingenuos? Personalmente creo que es algo imposible, quizás muchos utilizan corazas, antipatía, egocentrismo, indiferencia o cualquier otra, pero internamente todos sentimos la punzada dolorosa de ser víctimas de manipulación y engaño, a todos nos pasa una vez en la vida, en mi caso fue dejarme llevar mucho por la química y lo sabroso de cada momento especial que vivimos al lado de una persona, ustedes dirán ¿bueno pero no es esa precisamente la idea a la hora de amar a una persona? A lo que yo les respondería que si, por supuesto que sí, el problema está en cuando nos centramos tanto en sentir y olvidamos pensar y ponderar, es un error que cometí mucho con Alejandra y a la final me trajo consecuencia no deseadas, lo que digo no es una fórmula mágica para evitar el fracaso en una relación y el dolor que le sigue posteriormente, pero si es un bálsamo de fortaleza y sabiduría a la hora de hacer borrón y cuenta nueva y comenzar de nuevo para hacerlo mejor a la hora de volver a intentarlo de otra vez. Pasaron un par de meses entre la relación de Alejandra y yo, Bernardette se había vuelto por así decirlo en nuestra confidente de travesuras, yo empecé a sentirme un poco incomodo al respecto, Bernardette era una chica súper amable y amigable y no era justo abusar de su confianza de ese modo, aunque toda las veces que lo conversaba con Alejandra ella solo se molestaba y terminábamos en discusión y yo tenía que rogarle o contentarla de nuevo, sin embargo no dejada de darme cuenta en el hecho de que muy en su interior Bernardette parecía no aprobar lo nuestro, pero esta vez era más como si no aprobara a Alejandra por alguna razón, pero obvio era su amiga y en ese sentido Bernardette era muy inteligente y pues sabia disimularlo y yo no me atrevía a tratar de indagar algo al respecto, si de algo estaba seguro era que me había ganado su confianza, ella le gustaba mucho la forma en que trataba Alejandra al punto de sentir admiración por mí, muchas veces la escuche decirle a Alejandra lo afortunada que era al tenerme de novio, cosa que me llamo mucho la atención, no sabía que tuviera ese concepto de mi, hablando de otras cosas había llevado a Alejandra a conocer a mis primos, Simone y Gennaro aprobaron a Alejandra sin problemas, después de todo solo les importaba que estaba bien buena y era sexy, Rebeca por el contrario pareció no caerle bien Alejandra la razón que yo creí  era por celos quizás por sentirse atraída por mi pero después no te que era más por sentir desconfianza de ella, lo cual yo en el momento no entendía porque, asi que me concentre en tener a rebeca de buenas conmigo primero porque era mi prima y no quería tener a la única familia que tenía en Italia enemistada conmigo y segundo porque sabía que si alguien podía analizar bien a Alejandra de la forma que yo no podía hacerlo era rebeca. Cierto día hubo una reunión familiar en la casa de Alejandra, algunos parientes y conocidos de hace tiempo de la familia estaban reunidos, Bernardette estaba ahí nos saludamos y ella parecía querer comentarme algo pero me evadió al final y simplemente se escabullo entre las personas, Alejandra comenzaba a ponerse bastante distante e indiferente de mí, me hizo sentir bastante incomodo en ese momento, estuvo dándole total atención a un individuo llamado Ciro Serena Ferrara, era militar y tenía 25 años 6 años mayor que mi persona y Alejandra, ese es el momento donde te sientes que quieres que te trague la tierra, estas incomodo, rayando en lo molesto, no entiendes que pasa, estas en desventaja por andar entre extraños que son cercanos entre ellos, lo que no te anima a cometer ninguna imprudencia porque es obvio que estas en desventaja y en territorio enemigo, decidí conversar con otras personas para hacerme el loco o más bien el duro, no quería hacer evidente que me sentía lastimado, intente pasada una media hora buscar a Alejandra pero cuando lo hice la vi saliendo con Ciro hacia su auto, la llame a su teléfono en ese momento para pedirle un explicación pero no me contesto, hasta este punto ya no aguantaba, me fui a subir a mi auto y Bernardette me detuvo, sujetándome por el brazo: —   Alessio ¿a dónde vas? —   Bernardette lo siento, no me siento bien aquí ¿ok? —   Pero Alessio que pasa ¿porque te vas asi? —   No sé lo que pasa Bernardette, no entiendo Alejandra a estado evitándome todo el día y acabo de verla salir con el militar ese, el Ciro en su auto, le llame y no me contesto. —   ¿Enserio? Valla no lo puedo creer —   Pues yo tampoco, Bernardette ¿tú sabes algo verdad? —   No —   Bernardette no me mientas, no me hagas esto ¿por qué desvías la mirada? —   Es que no puedo Alessio —   Bien ya veo que eres que ella, me voy —   ¡no Alessio espera! Está bien, pero vallamos a otro lugar —   Bueno sube al auto —   Vale está bien Mientras iba manejando le estaba insistiendo en que hablara, me dijo que me calmara que pronto me diría lo que estaba pasando, que buscara un café y que allí hablaría conmigo.
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