Estábamos acostados mi cama, habíamos declinado la oferta que nos hacía el sofá, yo estaba de lado con mi cabeza apoyada en mi mano escuchando a Mateo contarme como habían reaccionado sus amigos cuando él había rechazado a la chica. —¡Hubieras visto sus caras cuando le dije que no! — —¿Qué te dijeron? —pregunto, por el tiempo en el que estamos, por la noche comienza a correr un ligero viento que se cola por la ventana semi abierta, así que agarro la sábana y me tapo. —¿Te sientes bien? —dice intentando imitar la voz de alguno de sus compañeros—. Luego me preguntaron, ¿Por qué no la seguiste?, y les dije que estaba intentando algo con una chica que era mucho más hermosa —dice tocando mi barbilla y dejando un beso en mis labios. —¿Acostumbrabas a hacerlo en habitaciones tenebrosas en tu

