7- Una propuesta

1161 Words
Capítulo 7 Una propuesta Adrik Luego del almuerzo, se dirigió directamente a su habitación. Cerró la puerta tras de sí y apoyó la muleta contra la pared. Se dejó caer en una de las butacas con un largo suspiro. Sabía que tenía que aprovechar la oportunidad, aunque no lo hubiera querido de esa forma. Ciro lo necesitaba. Pasó una mano por su rostro, tratando de ordenar sus pensamientos. —Bien… debo acercarme a ella entonces —murmuró para sí mismo—. Pero no puedo ser tan falso. No quería fingir sentimientos que no existían, pero la situación exigía que tomara una decisión rápida. No solo estaba en juego su herencia, sino el bienestar de su hijo. —¿Todo bien, Adrik? Reconoció la voz antes de levantar la vista. Lucía estaba de pie en la entrada de la habitación, observándolo con esa expresión que siempre lo hacía sentir como si supiera más de lo que decía. —Lucía… otra vez tú —dijo con cansancio—. Claro, solo trato de asimilar la situación. Suspiró, sintiendo la punzada de dolor en su pierna herida. —Bueno —dijo ella, acercándose un poco más—, entonces imagino que debo dejarte pensar en lo que sucede. Mira, esto es decisión tuya, nadie puede obligarte. Adrik se quedó en silencio unos segundos. —Hablaré con ella —afirmó finalmente—. Si me convence, entonces lo intentaré. Lucía sonrió de lado, como si supiera que esa decisión era solo el inicio de algo mucho más grande de lo que Adrik estaba dispuesto a admitir. Valentina Cuando llegó a su casa, se dejó caer en el viejo sofá de la sala, exhalando un largo suspiro. Había sido un día extraño. Lo que empezó como un simple acto de ayuda se estaba convirtiendo en algo más complicado de lo que jamás imaginó. Su padre, la observó desde su sillón, dejando el periódico a un lado. —Te ves agotada, hija. ¿Todo bien? Valentina asintió lentamente, aunque su mente seguía dándole vueltas a lo sucedido. —Sí… solo que… hoy volví a ver al hombre que ayudé en el hospital. Su padre arqueó una ceja, curioso. —¿El tipo del accidente? ¿El que no paraba de quejarse? —Sí, ese mismo —respondió con una pequeña sonrisa. —¿Y qué pasó? Valentina entrelazó sus dedos sobre su regazo, pensativa. —Parece que no es tan desagradable como pensé al principio, se mostró… amable. Su padre dejó escapar una carcajada breve y sarcástica. —¿Y eso te sorprendió? —Un poco —admitió—. Pero lo que más me llamó la atención fue su hijo. Su padre la miró con más interés. —¿Su hijo? —Sí, un bebé llamado Ciro. Parece que ha pasado por muchas cosas… y no se lleva bien con nadie. Pero conmigo fue diferente. Me busca, se calma cuando estoy cerca, incluso come sin problemas. Su padre frunció el ceño, cruzando los brazos. —Eso suena a que ese hombre tiene problemas siendo papá. Valentina suspiró y asintió. —Sí… creo que es así. No sé mucho sobre su vida, pero tengo la sensación de que no sabe cómo manejarlo. O quizás simplemente no está listo para ser padre. Hubo un silencio entre ambos. Su padre la observó con detenimiento, como si estuviera tratando de entender qué pasaba por su cabeza. —¿Y tú qué piensas hacer al respecto? Valentina se mordió el labio inferior. —No lo sé… solo fui a ayudar. No esperaba involucrarme tanto. Su padre le dio una palmada en el hombro con un gesto comprensivo. —Bueno, solo ten cuidado, hija. A veces, cuando menos lo esperamos, terminamos siendo parte de algo más grande de lo que imaginamos. —Si, bueno… ire a descansar, tomare una siesta. —Se despide de su padre. Valentina se quedó en silencio, observando el techo de su habitación mientras su mente revivía la conversación con Lucía. No podía evitar preguntarse cómo había llegado a este punto. Solo había querido ayudar a un bebé indefenso y, de pronto, se encontró enredada en la vida de un hombre al que apenas conocía. Cerró los ojos y, sin darse cuenta, su mente la llevó a unas horas atrás… Flashback Después de haber logrado que Ciro comiera, Valentina estaba a punto de despedirse cuando Lucía la detuvo con un gesto amable, pero firme. —Valentina, espera un momento. Ella se giró con curiosidad. -¿Si? Lucía la miró con atención antes de sonreír con esa expresión calculadora que la hacía sentir que estaba a punto de recibir una oferta que no podía rechazar… o al menos eso esperaba. —Quiero hacerte una propuesta —dijo con voz tranquila—. Sé que esto puede parecer arrepentido, pero me gustaría que consideraras quedarte y cuidar de Ciro de manera permanente. Valentina parpadeó, sin estar segura de haber escuchado bien. —¿Qué? Lucía entrelazó las manos con paciencia. —Ciro necesita estabilidad. No ha estado bien desde que perdió a su madre, y tú eres la primera persona con la que se siente tranquila. Lo viste tú misma. Comió sin hacer un escándalo, algo que no habíamos logrado en semanas. —Lucía, yo… no soy niñera —respondió Valentina, negando con la cabeza—. No sé si soy la persona adecuada para esto. Lucía mantuvo su expresión serena. —No tienes que decidir ahora, solo piénsalo. Sé que esto no es algo que hubieras imaginado, pero también sé que eres una buena persona. Y para ser sincera… sé que la parte económica es importante. Valentina la miró con desconfianza. —¿A qué te refieres? Lucía tomó un sobre de su bolso y se lo extendió. —Esto es solo una muestra de lo que podrías recibir si aceptas. Valentina bajó la mirada al sobre, reconociendo de inmediato el peso característico de los billetes en su interior. — ¿Me estás ofreciendo dinero para aceptar que cuide de Ciro? —preguntó con incredulidad. Lucía asiste sin dudas. —No quiero que lo tomes como un simple pago, sino como una compensación por tu tiempo y esfuerzo. Sé que podrías hacer otras cosas con tu vida, pero Ciro te necesita. Valentina sintió una mezcla de emociones. Por un lado, el dinero le vendría bien, su situación económica no era precisamente la mejor. Pero por otro, no le gustaba la idea de que la estuvieran "comprando". —No sé qué decir… Lucía sorprendentemente comprensiva. —No tienes que responder ahora. Solo piénsalo, Valentina aceptó el sobre de dinero, pero ya es su habitación, se arrepentida cada vez más… Fin del Flashback Valentina abrió los ojos y suspiro. ¿Realmente estaba considerando esto? Se giró en la cama, incómoda. Lo que más le pesaba no era el dinero… sino la sensación de que Ciro la necesitaba de verdad. Y esa idea era la que no la dejaba tranquila.
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