El tono de James era de molestia y asombro absoluto. Intentaba pedirme explicaciones a como diera lugar. Comenzó a gritar por qué me encontraba con Giovanni. Si acaso había algo entre nosotros, entre muchas otras cosas que hicieran que la molesta fuera yo. —A mi no hablas así —grité con firmeza —. ¿Quién te crees para tratarme de esa forma? —le reclamo mientras doy vueltas en el lugar para calmar mi estrés. Este hombre podía ser muy sexy, pero es un neurótico. —¿Eres tú quién se ofende? Me parece que no entendió bien cuando hablamos de los límites de nuestra relación, Señorita Williams —me detuve en seco al recordar lo que había sucedido en su oficina. Era verdad que había accedido a ciertas cosas, pero James no era mi dueño para tratarme como si fuera una prostituta. —Quien no entien

