Vladimir.
Guardo el arma en mi espalda y trato de caminar hacia ellos.
-Señor- me detiene Matt-No podemos levantar sospechas, no puede simplemente matar a un estudiante, hay cámaras.
Observo como pasa su brazo por el cuello de Dylan y los ¿celos? se hacen aún más presentes. No me gusta ver o saber que alguien a parte de mi toca su suave piel.
-Quiero que le pongas un escolta, cualquier tipo que la toque, bese o moleste lo quiero degollado- me mira sorprendido -Y también manda un hombre que averigüe cada cuando se presenta en el bar.
Vuelvo a entrar a la camioneta. Eso del bar es algo que tendremos que discutir después de que me la vuelva a follar, no me gustaría que otros vieran lo que me estoy comiendo.
El móvil me suena y rápidamente contesto al ver la fotografía de mi padre, vaya creo que... sacudo la cabeza, es imposible.
-¿Algún problema hasta ahora?-. Pregunta de inmediato.
-Ninguno, ayer acabe con el primero y todo quedó como un accidente, ahora mismo están haciendo la inteligencia al segundo
-Bien, quiero que me mantengas informado, sabes que tu madre me matará si llegas con algún golpe.
-Ok, te aviso cualquier cosa cuelgo- y tomo camino de regreso a casa.
Esperemos Dylan Wilde sea una mujer que le guste el sexo sin compromiso, pero exclusivo, pues no pienso compartirla con nadie, esa boca, coño y cuerpo ya tienen dueño.
***
Una semana después.
Una semana sin follar, su braga ya no tiene su olor, no se a presentado en el bar, no he podido verla en donde estudia y para colmo vive en unas jodidas privadas donde no puedo entrar, pues esta rodeada de cámaras.
-Señor, podemos conseguir mujeres para usted- Dice Matt.
-Si no puedes conseguir la que quiero eso te deja muy mal parado-termino otro whisky mientras las bailarinas hacen su trabajo, pero ninguna logra despertar algo como ella.
-Solo es una cría, no sabemos porque le interesa tanto.
Casi me río, esa mujer lo único que tiene de cría es la edad, porque los pechos y el culo no son de ninguna cría, 19 años, tal ves ni a terminado de crecer y me tiene hechizado, como si fuera una bruja.
Aunque tampoco soy tan mayor, pero la experiencia me hace serlo, follo desde los trece y mato desde los siete, creo que para mi edad tengo experiencia de más, experiencia que quiero darle a Dylan.
-¡Llega nuestro ser infernal favorito!- Dice el presentador, y me pongo recto en mi asiento, los hombres comienzan a gritar, silbar y aplaudir. -¡La Diabla!- presenta y comienza a sonar una canción desconocida para mi... no pasa ni un minuto cuando aparece, robando todo mi aliento.
No sabia que el color rojo era mi favorito, pero lo es. Trae lencería un poco trasparente, sobra decir que es roja, su piel resalta con ese color.
Sus movimientos de cadera se roban mi atención, al igual que sus manos recorriendo su cuerpo...
Sus piernas sujetas del tubo la hacen ver imponente y caliente. Se desliza por el tubo y las tetas amenazan con salir del sujetador, lo cual sería un problema para cualquier hombre que las vea.
En algún momento su mirada choca con la mía, y desde mi lugar puedo notar como su respiración se acelera, me gusta saber que provocó lo mismo que ella en mi.
No deja de bailar y tampoco de verme, sus movimientos parecen ser solo para mi, pues el público desaparece y solo la veo a ella bailando me, poniéndome caliente, observo todo su cuerpo... es maravillosa.
La canción termina y nuevamente, sale sin despedirse del público, dejando a todos con ganas de más, y lo único bueno es que yo sólo podré quitarme las ganas.
Termino mi basó de whisky y camino hacia donde ella salio, quiero, necesito y deseo estar dentro de ella, desesperadamente busco la habitación donde se a de cambiar, trato de no levantar sospechas así que evito a las otras bailarinas y a los guardias.
Encuentro la habitación, espero sea la única diabla aquí. No me molesto en tocar y solo abro la puerta encontrándome con una gran sorpresa que me hace sonreír.
La hermosa mujer está desnuda, sin peluca ni antifaz, tiene una sonrisa coqueta, esta sentada en un sillón y lentamente abre las piernas, invitándome... la imagen me engorda la polla y acto seguido cierro la puerta y camino hasta ella, mi cara queda frente a su rostro cuando me inclino, lentamente paso mis dedos por sus pliegues, ya está mojada...
No se que labios quiero besar primero... Lentamente me pongo de rodillas, la toma de los muslos y acerco su coño a mi boca, puedo sentir sus nervios al igual que su exitación.
Mi boca hace contacto con su sabor, su textura y calidez... como un perro sediento comienzo a lamer el coño mojado de Dylan, la cual expresa su exitación con los gemidos que salen de su garganta, una de sus manos de aferra a mi cabello, evitándo que detenga mis movimientos.
Paseo mi lengua por cada centímetro de su perfecto sexo. Estímulo y muerdo ligeramente el c******s hinchado y rojizo. Mi polla amenza con explotar con las palpitaciones que siento.
Con una de mis manos libero mi m*****o y comenzó a marturbarme, sin dejar la tarea de comerme el coño de Dylan, es deliciosa, no soy fan de hacer sexo oral, pero si se trata de ella, me arrodillaria todo el día a toda hora.
Aprieta las piernas y jala mi cabello, retiro mi boca antes de que el orgasmo llegue. No le doy tiempo de hablar cuando la beso, tampoco soy fan de besar, creo que solo me gustaba meter, complacerme y sacarla. Le doy a probar de su exquisito sabor, hago que enrede las piernas en mi cintura y de una sola estocada me adentro en ella, sus gemidos son callados por mi boca, pero no evito que sus uñas se entierran en mis brazos.
Pese a ser desconocidos no se siente raro, se siente normal, como si nos conociéramos de hace años, no hay vergüenza, bueno al menos no de mi parte, sus dientes muriendo mis labios y el como me mira, deduzco que tampoco hay vergüenza de su parte.
Mis testículos chocan con su trasero, sus jadeos quedan en mis odios cuando bajo a besar su cuello, sigue teniendo ese rico olor del cual me declaró fan, una de mis manos pellizca su pezon derecho, beso su cuello, el valle de sus pechos y después me meto un pezon a la boca.
-¡Más!- grita presa de la exitación.
Gime pidiendo más, y se lo doy, aumento las embestidas, sus jugos empapan mi polla al igual que el empapan mi polla al igual que el sillón, la ropa se vuelve asfixiante y ella lo nota, pues rápidamente quita mi camisa, sus uñas viajan por mi espalda, rasguñando y enterrandolas, no me molesta de echo me prende más.
Sigue gimiendo y eso no me basta, subo a su cuello nuevamente dejando besos en el camino, llego a su oído, justo cuando sus uñas rasguñan más fuerte, sus piernas se aprietan en mi cintura..
-Vladimir- le susurro con la respiración acelera, quiero que gima el nombre del hombre que la está haciendo gritar como gata en celo. -Me llamo Vladimir.
Sigo embistiendo, bajo una de mis manos a su c******s y comienzo a estimularlo, sus besos en mi cuello me vuelven loco y me llevan a otro límite de placer... sus paredes se contraen, mi polla se hincha un más, muerdo y chupo su cuello, salgo y у entro mojandola aun más...
-¡Vlad!- acorta el nombre cuando su orgasmo explota desencadenando el mío.
***
Mabel.
El ahora Vladimir, sale lentamente de mi y no se como pero ambos cabemos en el sillón, se deja caer a mi lado pero no le pongo atención a lo que hace, pues sigo en la ilusión de mi orgasmo.
Cuando lo vi entre el público todo se me contrajo y las bragas se me mojaron, quise huir ¿pero porque lo haría? yo no soy una persona cobarde, y menos le huyo al hombre que me a echo sentir viva.
En toda la semana que a pasado no he dejado de pensar en el y en lo bien que me hace sentir el sexo que me a dado en ahora dos ocasiones, solo con la mirada logra ponerme cachonda, y deseosa.
Mi móvil comienza a sonar y por primera vez en demasiado tiempo tengo miedo, pues es el tono de llama que le puse a abuela C, me pongo de pie sin importar mi desnudez y sintiendo su mirada sobre mi, o mejor dicho, mi trasero.
Contestó con las manos temblorosas, se acabó la libertad que tenía...
-¿Aló?
-¡¿Se puede saber donde demonios estas?! - tengo que alejar un poco el móvil de mi oído. -¡Son las dos de la mañana Dylan!
Tomo asiento y me las arreglo para comenzar a vestirme.
-Sólo salí a caminar, llego en unos minutos- escuchó como pelea con abuela J, mientras yo me las arreglo por ponerme el pantalón.
-Abra serias consecuencias, olvídate del ballet y de poder ir y regresar sola de la escuela.
-Hablemos cuándo llegue ¿si? - trato de sonar tranquila, si me enojo y no me controló terminaré dañando mi movil. Me colocó la blusa sin sujetador.
-Si no llegas en cinco minutos, te olvidas también el móvil- y cuelga.
-Maldita hija de puta- susurro, tomo mis cosas y trato de salir pero una mano me detiene.
-Te llevo- murmura ajustando su cinturón.
-No es necesario-intento salir nuevamente, no es que no quiera, simplemente que sigue siendo un desconocido, uno ruso.
-No se donde vives, pero no llegaras en cinco minutos- lo miro dudosa unos segundos antes de asentir.
Lo sigo hasta el estacionamiento del bar. Las luces de una camioneta se prenden cuando aprieta el botón de las lleves, rápidamente entró en el lado copiloto y el obviamente en el de conductor.
Le indicó la colonia donde vivo y pone el GPS. Y nuevamente no me encuentro nerviosa o asustada por estar con un desconocido en su coche, de echo esta me siento segura...
¿Debería de decir algo? no claro que no, ¿de que le puedo hablar? tal vez... "oye follas de maravilla, deberíamos hacerlo más seguido" o tal vez "Oye que te parece si en vez de ir a mi casa me follas en tu camioneta, ya que te vez extremadamente bien conduciendo, tanto que me mojas nuevamente las bragas".
¡¿Y desde cuando soy así de pervertida?! juro que yo no era así.
-¡Agáchate!- su grito me hace salir de mis sucios pensamientos.
-¿Que?- preguntó sin entender. El acelera lo más que puede, y saca un arma.
-¡Que te agaches!- me quito el cinturón y rápidamente me agacho, los ¿balazos? si balazos comienzan a escucharse mientras el habla por teléfono.
El baja la ventana y sin dejar de conducir, comienza a disparar. Observo su rostro, no hay miedo, solo hay seguridad.
De un momento a otro la camioneta comienza a moverse como si no tuviera control, y no lo tiene, pues Vladimir maldice tratando de controlarla, mientras yo no se que carajos pasa, ¿Quien es este tipo? i¿Y porqué demonios acepte venir con el?!
La camioneta comienza a dar vueltas, mi cabeza se golpea repetida mente, mi mirada borrosa se concentra en el Ruso que tiene sangre en la cabeza, intento moverme pero todo me duele y entonces caigo inconsciente...