DOMINICO: Llegamos al penthouse en medio de un trayecto silencioso, fueron como treinta minutos dónde se acallaron nuestras voces y nuestros pensamientos nos sumergían en su mundo. Summer parece estar igual, o hasta más, agobiada de lo que lo estoy yo. Incluso, pude notar, cuando aún estábamos dentro del auto, que un par de veces algunas lágrimas cayeron libres por sus mejillas. Por supuesto, ella intento ocultar su tristeza de mi, y con disimulo, en ambas ocasiones, giro un poco su cara y se limpió con sus manos. Me ví tentado a detenerme a un lado del camino, a abrazarla con fuerza, a decirle que, sin importar el problema, puede contar con mi apoyo, pero no, no tuve el valor de hacer tal cosa. No cuando Jerrica andaba invadiendo todos y cada uno de los rincones de mis pensamientos. E

