Pov Aiden.
Golpee mi cama con el puño de mi mano derecha, lo hice una y otra vez, hasta que me cansé, luego me acosté boca abajo y ahogué un grito en la almohada.
¿Por qué debía pasarme eso a mi?
Maldije a Elio, una y mil veces, todo era su culpa, Pero no podría reclamarle, no podía golpearlo, porque no quería que se enterase de todo.
No quería que el y los otros tres se burlen de mi, por estar en la palma de la mano de Markus el pobretón.
También a ese imbécil que me estaba chantajeando, justo a ese estúpido con ideas raras le mandaban la foto.
¿Qué lo entrene? ¿Qué le enseñe a tener sexo?
¡Pero yo casi nunca entrenaba! Y nunca tuve sexo!.
Los toques en la puerta de mi cuarto me hicieron poner de pie, abrí y deje pasar a Isa, que me traía la cena en una bandeja. Yo sé lo había pedido, ya que no quería comer solo en la mesa gigante del comedor.
-Gracias Isa.- le dije.
- De nada señorito.- hizo una reverencia.- Provecho.
-Espera Isa.- la llamé antes de que cruzará la puerta.
-¿Si?
-¿Qué haces tu cuando alguien te hace algo malo?.
-Pues me alejó de esa persona.
-¿Y si no te puedes alejar?
-En ese caso creo que trataría de hablar con esa persona para arreglar las cosas. ¿Por qué lo pregunta?
-Nada, unas cosas con un compañero.
-Oh, espero que lo solucione rápido.
-Yo también.- suspiré.
- A veces cuando no puedes contra el enemigo debe unirse a el.- ella rio.
Siempre fue una señora simpática, a veces la creía más madre a ella que a la mía.
-Gracias Isa.
- De nada, ahora si me retiro.
Ella salió del cuarto, y yo me quedé solo. Encendí el smartv y puse documentales sobre el espacio exterior, me gustaban esos temas. Comí un poco, y viendo mi comida se me vino una idea.
El Pobretón quería dejar de ser delgado, y eso no sólo se lograría con entrenamiento, si no también con comida.
Dejé la bandeja a un lado, tomé mi celular y busqué en google, comidas que aumentaban la masa muscular, todo tipo de alimentos que vi, lo anoté en una de las libretas que tenía en mi mesita de noche.
Luego le preguntaría a mamá como se arma una dieta con eso.
También busqué ejercicios, pero eran los mismos que yo hacia cuando jugaba fútbol asi que no había problemas.
Terminé mi comida, bajé para dejar la bandeja y vi que mamá ya había llegado, pero supuse que ya estaba en su cuarto por lo que yo decidí volver al mío.
A veces me sentía solo, pero yo sabía que mamá se sentía mucho más sola, ella vivía rodeadas de amigas, pero amigas interesadas. Y papá trabajaba desde temprano hasta muy tarde, según el. Además en unos días tenía un viaje bastante largo a Japón. Mamá seguro se sentía sola, y yo no podía hacerle compañía, no porque no la quisiera, yo la amaba pero no teníamos conexión.
Dejando de pensar en la soledad fui hasta el baño, donde me quité la ropa, quedando solo en boxer, y me miré al espejo.
Suspiré.
¿Por qué tenía la espalda tan ancha? ¿Por qué mis muslos eran tan grandes? ¿Por qué mi trasero parecía de chica? ¿Por qué no tenía vello en el pecho?
Dejé de mirarme al espejo y me metí en la tina. Siempre me encontraba defectos y nunca entendí porque tantas chicas se me declaraban. ¿Era solo por mi dinero? O era por ser el capitán del equipo de fútbol? Quizás simplemente eran unas tontas.
Tome mi celular al que le había puesto el protector, entré al grupo con los chicos de fútbol solo para quitar la notificación de los mensajes, al instante entré al otro grupo que tenía "Los 4 mejores y Aiden"
Aiden: ¿Están imbéciles?.
Henry: Oh oh estás bravo Den.
Elio: Gatito!
Aiden: Chupala Elio
Yael: Te la chupo yo si quieres.
Elio: Iug! Wakala.
Henry: ¡Yo también quiero chupar!
Aiden: Son unos sucios jaja.
Elio: Tu pediste que te la chupen.
Aiden: Era solo un dicho!
Bob: Otra vez hablando de esas cosas ustedes...
Yael: Si quieres te la chupamos a ti tambien Bob *-*
Bob: No, no, ya tengo a mi novia para eso.
Aiden: Chicos.. yo les hablaba para preguntarle algo :v ¿Podemos ponernos serios?.
Elio: ¿Qué quieres?
Aiden: Quiero preguntarles algo sobre sexo...
Henry: ¿Por fin vas a tener sexo?
Yael: ¿Por fin vas a dejar que trabajen en ese culo?
Elio: ¿Vas a follar a Jess?
Bob: ¿A quién quieres desvirgar?.
Aiden: Aishh, esperen! No es nada de eso, solo tengo curiosidades.
Yael: Es raro que hables tu de sexo, eres el único virgen del grupo :'v
Bob: Que sad es eso..
Henry: :'(
Bob: ¿Por qué se lo recuerdas Yael? Eres malo.
Elio: Es usted malvado señor Yael..
Henry: Propongo que saquemos a Yael del grupo por hacer sentir mal a Den.
Yael: Lo siento, lo siento! merezco pena de muerte por esto.
Henry: Es lo menos que te mereces:
Aiden: DEJEN DE INTERRUMPIR!.
Henry: bueno bueno, ¿Qué quieres saber?
Aiden: Emmm ¿Como se tiene sexo?
Elio: JAJAJAJA
Bob: Eso no es algo que se aprenda leyendo Den, ni recibiendo explicaciones.
Henry: Lo único que puedes aprender asi, es como cuidarse.
Yael: Si quieres ser bueno teniendo sexo debes practicar.
Aiden: ¿Practicar? ¿Entonces nadie puede enseñar a tener sexo?.
Yael: Si se puede, pero debes imaginarte como se enseña ♡.♡
Henry: ¿Quieres que te enseñemos?
Aiden: No!
Yael: Tu te lo pierdes ^.^
Elio: ¿Por qué no Aiden? Seguro estos dos te enseñan bien.
Aiden: ¿Como sabes eso?
Yael: Porque a Elio ya se lo enseñamos.
Henry: Y aprende rápido!
Elio: Mentira! Ya quisieran ustedes.
Bob: Bueno yo me voy con mi novia, sigan hablando cochinadas ustedes.
Aiden: Yo también me voy, ya no quiero seguir leyendo sus cosas.
Salí del chat y dejé mi celular a un lado, terminé de bañarme, me cambie y me acosté a ver televisión.
Mis amigos decían que el sexo no se enseña si no es teniéndolo. ¿No hay otra manera? Porque ni loco iba a tener sexo con el pobretón.
O quizás mis amigos ya eran unos imbéciles y no sabían nada, pero aun así no podía pedirle a nadie más, mis compañeros de fútbol creían que yo sabía follar, y Jess con sus amigas no eran de confianza.
Aún así no tenía con quien más hablar de eso. Es irónico que el chico popular de la escuela no tenga con quien hablar.
Me centré en la película hasta quedarme dormido.
Al día siguiente como de costumbre, Isa me despertó para que haya a desayunar, y sorprendentemente me encontré con mamá en la mesa.
-Buen día Den.- me dijo ella como siempre educada.
-Buen día mamá.- me senté a su lado y comencé a comer. El silencio incomodo se instaló entre nosotros, como siempre.
No quería aguantarlo por lo que aclare la garganta luego de tomar mi jugo de naranja, y la miré.
-Mamá.- la llamé y ella despegó la mirada de su celular.
-¿Si?.
-Pues.. hay un compañero que quiere aumentar de peso, pero no sabe que comer para hacerlo, ¿Puedes ayudarme a aconsejarlo?.
-¿No es mejor que vaya a un especialista en nutrición?
-Si.- dije rascando mi nuca.- Pero el no tiene suficiente dinero para hacerlo, y como tu estudiaste nutrición, pensé que podías ayudarlo.
-Ah es eso.- ella sonrió.- Te ayudaré si quieres. Trae un papel y un lápiz para anotar.
- Si.- le dije, me levanté para tomar una libreta que se encontraba al lado del teléfono, y está afortunadamente tenía un plumón.
Me senté de nuevo, pero ya no a su derecha si no a su izquierda porque ya tenía la mesa vacía de ese lado. Ella comenzó a dictarme desayunos, almuerzos, meriendas y cenas saludables, me explicó también que era necesario comer entre esas cuatro comidas. Frutas, lácteos eran lo principal. Me pasé un rato escuchando lo que me decía, y eso me confundía más, ¿por qué no siguió con su carrera? Estaba tan cerca de recibirse, pero conoció a papá.
-Espero hacerte sido de ayuda hijo.- me sonrió otra vez. Era hermosa, se parecía a mi.. pero su belleza no era común.
- Si mamá, gracias.
-¿Cómo se llama tu amigo?
- Es solo un compañero, se llama Mar.. Spencer.
-Puedes invitarlo a el y a su familia algún día.
-Puede ser.- le contesté rápido y me levanté.- Debo ir a clases.
- Que te vaya bien, yo me voy a casa de mis amigas.
-Esta bien, nos vemos en la noche.
Sin decir más, subí a buscar mi mochila, para luego ir a la limusina.
****
-Aiden!.- escuché una voz muy conocida a mis espaldas.
-Hola Jess.- le sonreí al verla acercarse.
-Hola.- se paró frente de mi, me tomo de las mejillas y unió nuestros labios, su lengua se enredó con la mía, yo la tomé de la cintura. Y cuando mi mano bajaba a su trasero, ella se separo.
- Si quieres tocarme más, debes convertirte en mi novio.
- No quiero Jess.- puse los ojos en blanco.
-¿Por que?.- hizo un puchero.- Si somos novios yo dejaré de besar y tocar a otros.
- Las cosas están bien ahora Jess.- le acaricié el cabello.- Tu te diviertes con todos los que quieras y yo hago lo mismo.
Era mentira, yo sólo la besaba a ella, porque antes de hacerlo fuimos amigos mucho tiempo, en cambio a las demás chicas no las conocía.. no tenía confianza para besarlas.
-Esta bien, pero no me vas a tomar más de lo debido entonces.
- Me conformo.- me escogí de hombros.
-Bueno Den me voy a clases, nos encontramos después de clases?
- No puedo, debo volver a casa, pero si quieres puedes venir a almorzar conmigo y los muchachos.
-Bueno! Nos vemos!.
Ella corrió hasta entrar al Colegio, yo seguí con pasos perezosos hasta mi salón, me senté en mi lugar donde ya se encontraban mis dos compañeros de asiento, a los cuales no saludé por obvias razones.
Las clases pasaron sin inconvenientes, y afortunadamente el Pobretón ni siquiera me miró, también desapareció a la hora del almuerzo mientras yo estuve con Jess y los chicos de fútbol.
A la hora de salida, le mande un mensaje a Bob diciéndole que ira más tarde a la casa de Elio. No lo mandaba al grupo porque me llenarían de preguntas.
Camine hasta el parque Griego y lo esperé sentado en la misma banca del día anterior.
Tenía la esperanza de que le daría la dieta, le indicaría como se hacían los ejercicios y me dejaría en paz. Le diría que no sabía enseñar a tener sexo, le daría dinero y toda la pesadilla terminaría.
-Gatito.- su voz y ese apodo que comencé a odiar, llamaron mi atención. Lo miré sentado ya a mi lado.
-Tengo una lista de cosas que debes comer para aumentar de peso.- de mi mochila saqué el papel que había hecho con mi madre en la mañana, se lo entregué.
- No esperaba esto, pero gracias.- sonrió de una manera que no me gustó, pero lo ignoré.
-Y estos son los ejercicios que debes hacer.- le entregué el otro papel.
- Que vamos hacer , Sung Aiden. Tu debes entrenarme, debes estar conmigo para que veas si los hago bien.
-¿Que?.- me levanté.- No quiero pasar tiempo contigo.
- No te queda de otra.- se encogió de hombros.- Recuerda la foto.
-Hijo de...
- No.- se levantó también poniendo dos de sus dedos en mis labios.- No me digas malas palabras y mucho menos cosas malas de mi madre.
Le aparte la mano de un manotazo, me sentí muy enojado, pero no podía reclamar.
-Conozco una cancha a unas cuadras, podemos ir para ahí.
-¿Una cancha?.
- No creerás que me vas a entrenar aquí, cierto?
Negué con la cabeza y lo seguí. No caminé a su lado, si no detrás de el.
Estaba enojado, quería golpearlo, quería humillarlo y hacerlo sentir mal, pero no podía hacer eso... si todos veían esa foto, estaba perdido.
Tratando de convencerme a mi mismo que sólo seria una o dos horas por día, me sentí más tranquilo.
-Es ahí.- me señaló a una cancha vieja que se encontraba detrás de la biblioteca publica de la ciudad.
-¿Nadie vendrá? No quiero que me vean contigo.
-Ningún riquillo vendría a la biblioteca pública.- puso los ojos en blanco.
-Espero que sea así.
Cruzamos un alambrado y un poco de césped demasiado alto, que cubría la vista desde las calles, y eso me daba seguridad. Nadie me vería allí.
Lo vi poner su mochila en una banca cubierta con papel, lo imite pero me senté también.
-Supongo que no trajiste ropa para cambiarte.
-No.
-Bueno, mañana debes traer. No quiero entrenar solo.
-Esta bien.- dije cortante.
Pero mi expresión neutra se esfumó al ver que se quitaba la camisa
-Espera, espera.- me levanté y tomé su muñeca para detenerlo.- ¿Qué crees que haces?.
- No pretendes que entrene con mi uniforme del colegio, ¿Cierto?
-No, pero no puedes cambiarte aquí.
-¿Tu ves un lugar donde me pueda cambiar?.
- No puedes cambiarte frente de mi!.- chillé.
-¿Por que?.
-Porque no!
-¿Tienes miedo de que te pueda gustar?.- sonrió otra vez.
Su sonrisa era maliciosa y me ponía nervioso. Lo solté y me senté otra vez.
- No me vas a gustar porque me gustan las mujeres. Cámbiate, ya veo que no hay otra opción.
Giré mi rostro para mi derecha, quedé fijo mirando a un punto en medio del césped largo.
-Gatito.- me llamo luego de un rato, yo giré el rostro pero solo me encontré con un golpe suave en el rostro, con una tela.
Su camisa.
Me había lanzado la camisa en la cara. Lo escuché reir, me quité la prenda del rostro y lo mire enojado.
-¿Eres imbécil?.
-Eres gruñón gatito.- se rió.
-Pobretón.
-Gatito.
-Pobretón
-Gatito.
-Pobretón!.- grite, pero el volvio a reír
-Vale vale, tu ganas. Ahora si estoy listo. ¿Qué debo hacer?.
-Calienta tus músculos.- dejé la camisa encima de su mochila, y me acerqué a el.
-¿Cómo se hace eso?.
- No me tomes el pelo, en clase de educación física siempre lo hacemos.
-Pues me olvide.- dijo en tono inocente.
Se estaba haciendo el tonto.
Suspiré ya resignado... no me quedaba de otra que hacer todo lo que quiera.
-Abre las piernas, los pies deben estar a la altura de los hombros.
-¿Asi?.- lo hizo bien para mi alivio.
- Si, ahora sin doblar las rodillas, toca con tus dos manos tu pie izquierdo.
Cuando terminó de calentar, lo mandé a correr 20 minutos.
Me volví a sentar en el banco aburrido. Mi cuerpo quería correr también, me dieron ganas de entrenar, pero no podia.. no con el uniforme del Colegio, y no quería hacerlo con un pobretón. Aunque por lo que dijo, me haría hacerlo con el al día siguiente.
-¿Ahora que hago?.- se detuvo frente de mi, ya sudado y agitado.
-Haz 50 flexiones de brazos.- le dije.
El estúpido se puso a hacerlos frente de mi.
-Cuenta!.- gritó.
-Uno, dos, tres..- Asi seguí la cuenta de sus estúpidas flexiones.
Me obligó a contar cada ejercicio que hizo, también que le sostenga los pies para los abdominales.
Y cuando ya estuvo lo suficientemente cansado, le enseñé a estirar sus músculos, aunque me tentaba la idea de no decírselo, para que el dia siguiente no se pueda levantar del dolor de músculos, pero no abstuve, Si era odioso sin dolores, No quería imaginarme como sería si los tuviera.
-Dime que eso es todo.- lo miré con mis ojos que gritaban súplicas.
-Casi. Te falta enseñarme a tener sexo.
-Mira Mark... Spencer.- me corregí.- Eso no se puede enseñar.
-¿Por que?.
¿Por que? Yo tampoco lo sabia! Quería gritarle que no sabía, que me deje de molestar con el tema.
-Yo ni siquiera besé.- dijo de repente.
-¿En serio?.- le dije incrédulo.
¿Qué chico de 17 años no ha besado nunca?.
- Si. Por eso quiero que me enseñes todo lo que sepas. Sólo se de sexo lo que veo en el porno.
-¿No te da vergüenza decir que ves porno?.
-¿Por qué tendría vergüenza? Todos vemos porno.
-Pero nadie lo dice. En fin, me parece ridículo saber que nunca besaste a nadie.
-Más ridículo es vestirse de gatito, mandar la foto al grupo donde está un compañero, y luego ser chantajeado.
-Imbécil.
-Como sea, no me importa lo que pienses de mi, sólo necesito que me enseñes.
-¡Te dije que no hay forma de enseñar eso! Eso se aprende practicando.
-¿Practicando? O sea, hay que hacerlo?.
- Si.- me crucé de brazos.
-Entonces practiquemos.- le escuché decir, antes de sentir su cercanía, nuestras narices se golpearon una contra otra provocando un fuerte dolor, pero nada comparado a la sensación de sus labios sobre los míos.
Fue solo un impacto, no me pude mover, el no se movió tampoco, a los segundos el se alejó con el ceño fruncido.
- No pasó nada.- dijo.- Esta mañana vi que le metías le lengua hasta la garganta a una muchacha ¿Como lo hiciste?.
-Tu...
-¡Debes enseñarme!
- ¡Me besaste!.- le grité y lo empujé.
-No, sólo junte nuestros labios, a eso no se le puede llamar beso.- me dijo tranquilo.
-¿Estas loco? No vueltas a tocarme.
-Tu dijiste que debo practicar.
-Pero no conmigo!
-Pues tu deber es hacerlo, no tengo con quien más.
- No es mi deber, tu me estas chantajeando. No está en mis planes besar a un pobretón!
-Pues debes abstenerte a las consecuencias.- sonó un poco molesto.Se giró, tomó sus cosas y me enfrentó.- Mañana vas a entrenar conmigo, y luego me vas a enseñar a besar. No, me vas a besar para que yo practique.
Se alejó de mi, dejándome solo, confundido y sin ninguna otra opción.