La convivencia explosiva entre una mujer sarcástica y un criminal herido pero letal El despertar de Lorenzo Moretti no fue precisamente el de un príncipe encantado rescatado de las garras de la muerte; fue más bien el de una bestia acorralada que, al abrir los ojos y encontrarse en un entorno desconocido, activa de inmediato sus instintos más violentos y letales. Eran pasadas las dos de la tarde del día siguiente. Yo me encontraba en la pequeña cocina integrada del apartamento, preparando una taza de café soluble con leche evaporada y intentando calentar una lata de sopa de tomate, cuando escuché un golpe sordo seguido de un crujido de madera y una maldición pronunciada en un italiano gutural y furioso. Me giré de golpe, sosteniendo la cuchara de madera en la mano derecha como si fue

