TEMBLABA la mano de Catherine cuando marcó el número de Mae después de hablar con su mamá para informarle sobre lo que le pasó a su papá. Hubo tres timbrazos antes de que Mae respondiera su llamada. "¿Hola, señora Catherine?" dijo Mae al contestar su llamada. "M-mae, lo siento. Pero, ¿puedes acortar tus vacaciones?" le dijo explicando la razón por la que la llamó. "T-tengo que ir a Manila porque tuvimos una emergencia." Y al recordar nuevamente lo que le había pasado a su padre, el pecho de Catherine se apretó de nuevo. Sintió otra vez la humedad en sus ojos. Se mordió el labio inferior para evitar que las lágrimas cayeran en ese momento. Pero, a pesar de sus esfuerzos, no pudo evitar que las lágrimas cayeran de sus ojos. "No hay quien cuide de Calvin, Mae," añadió. Catherine no podía

