Y cuando Anna sintió que ella se había tranquilizado un poco, la soltó de su abrazo. También tomó el pañuelo de papel que estaba sobre la mesa de centro y se lo dio. Ella lo tomó y lo usó para secar las lágrimas que brotaron de sus ojos. “¿Por qué no le preguntas, Catherine?” le dijo Anna un momento después, ella no respondió, solo se quedó mirándola. “¿Por qué no le preguntas a Travis qué siente por ti, Catherine?” le preguntó. “Para que no tengas que pensar y para que sepas lo que realmente siente por ti,” continuó. Momentáneamente se mordió el labio inferior. “¿Y si la respuesta que temo es la que me da?” le preguntó a Anna con voz temblorosa. “¿Y si me dice que no me ama?” añadió. “¿Y si dice que todavía ama a Lianne? ¿Que Lianne sigue siendo la dueña de su corazón?” Aún no estab

