++++++++++++++++++ Tuve un largo y cansado trabajo. No, no cansado, ¡agotador! ¡Fue un día de locura extrema! ¡Cincuenta entregas en un solo día! ¡Cincuenta objetos sexuales! ¿Qué les pasa a los clientes? ¡Se desquitaron con mi turno de regreso! Sí, se me acumularon quinientas entregas por los días que no llegué y el feriado, pero de alguna manera logré reducirlo a cincuenta hoy. ¡Una locura! Estaba entrando al local, oliendo a sudor y a la tenue fragancia de látex y silicona. Había hecho las cincuenta entregas sin comer en todo el día. No me dio tiempo. Y lo peor, lidiar con los clientes, especialmente con esos que compraban el dichoso kiwi (vibrador de control remoto). ¡Pero lo bueno es que me salieron varios! Y al final, le expliqué al último cliente, un hombre nervioso, cómo usarlo,

