Hitsune abrió pesadamente los ojos. La luz del sol llegaba directamente a su rostro, pero no le molestó despertar antes que sonara la alarma. Así podía ver el rostro calmado de Bakudan dormido frente a él. No quería despertarlo así que solo lo observó hasta que sonó el despertador. Bakudan frunció el ceño, abrió los ojos y estiró la mano para apagar su celular. —Buen día, Kenji —le dijo Hitsune. —Buenos días, Hikori —le respondió el rubio acercándose a él para darle un corto beso en los labios. Ambos se desperezaron y se levantaron. Mientras Hitsune se duchaba, Bakudan preparaba el desayuno. El bicolor salía media hora más temprano en las mañanas. El rubio puso la mesa y se sentó. Solo tuvo que esperar un par de minutos hasta que Hitsune apareciera ya vestido y arreglado. Tomaron desa
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