VI

1104 Words
La mañana siguiente, Hitsune llegó temprano al salón de clases, encontrándose con Inoue y Nakamura. Las heridas de su rostro solo parecían raspones cualquiera y la hinchazón de su mejilla la bajó gracias a su hielo. -¡Buenos días Hitsune-kun! -saludó alegremente Nakamura, mientras Inoue saludaba con la mano- ¿todo bien? -Buenos días Nakamura, Inoue. Sí, todo bien, muchas gracias -respondió Hikori cortésmente antes de ir a sentarse a su lugar. Estaba nervioso, no sabía cómo iba a reaccionar al ver a Bakudan ni qué haría el rubio. ¿Tendrían que hablar de lo que había pasado la noche anterior? Los minutos pasaron y los demás compañeros empezaron a llegar poco a poco. Finalmente, Kenji llegó al salón. Le dedicó una mirada de menos de un segundo al rojiblanco y se fue a su propio lugar. Al sonar la campana llegó Sakuyo sensei para comenzar la clase. Durante todo el día, Hitsune estuvo con la mente confundida, distraído de lo que pasaba a su alrededor. Ya que se sentaba en la última fila, podía ver la cabellera rubia y alborotada de su compañero, y se perdía en ella, cavilando sobre lo que estaría pasando en aquella cabeza. Ni en los descansos ni en la hora de almuerzo Bakudan mostró signos de querer acercarse. Quizás era mejor así. Al menos en la escuela no era prudente hablar de ese tema. Al terMinar el día, fue a la sala común de los dormitorios, donde las chicas estaban conversando emocionadas sobre una fiesta que se haría ese sábado. Cuando vio que los demás estaban distraídos, decidió subir a la habitación de Bakudan para arreglar este asunto. .•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•. Al ver la mirada bicolor de su compañero en el salón de clases, Bakudan sintió una extraña punzada en el pecho. La noche anterior, por más que intentó no pensar ni darle importancia a lo que había pasado, no podía dejar de hacerlo. ¿Por qué no le dio un puñetazo apenas sintió sus labios rozar con los suyos? ¡Y por qué lo volvió a besar! -Mierda, mierda, mierda, AAAAHHHH - había gritado en la almohada para sofocar el ruido. Decidió ignorar a Hitsune durante ese día. Además, ¿qué le iba a decir a ese bastardo? Lo mejor era fingir que nada había pasado, hacer como si no existiera. Por suerte, nunca habían sido muy amigos así que ignorarlo no fue difícil, pero aun así, su mente le jugaba malas pasadas y a veces se distraía pensando una y otra vez en ese beso sin querer. -Hey, Bakudan, ¿estás bien? -dijo Kesseki sacudiendo su mano frente a los ojos de su compañero. Estaban en el comedor junto a varios compañeros. -¡Claro que estoy bien! -exclamó Bakudan con el ceño fruncido. -Entonces, ¿irás a la fiesta de este sábado? -le preguntó Aku. -¡¿Eh?! ¿Y por qué querría ir a una fiesta de mierda? -rezongó el rubio. -Oh, vamos, Bakudan. Será divertido -le dijo Maki, la única mujer del grupo conformado por Bakudan, Aku, Kessei y Hikari- irá casi toda nuestra generación, no seas amargado. -Tsk, no me importa -respondió mirando hacia un lado. -¿Acaso no te atreves? ¿Qué pasa, te da miedo hacer el ridículo o algo? -lo molestó Hikari. -¡CLARO QUE NO TENGO MIEDO DE NADA! -gritó Bakudan alzando un puño frente a la cara de Hikari- IRÉ A SU ESTÚPIDA FIESTA DE MIERDA Y LO PASARÉ MEJOR QUE TODOS USTEDES JUNTOS. Los demás rieron ante la energía y la extraña amenaza de su amigo. En la tarde, como siempre, apenas fueron las 20:30, Bakudan se dirigió a su habitación. Se cambió de ropa y se tiró sobre su cama, pero a los pocos minutos alguien golpeó la puerta. -Ah, mierda, quién molesta a esta hora, maldita sea -rezongó levantándose. Al abrir la puerta se encontró con Hitsune. No esperaba enfrentarlo tan pronto. -Bakudan, yo... -Mira, idiota -lo interrumpió Bakudan apoyándose en la puerta- solo olvida lo que pasó, ¿está bien? Fue un error y no volverá a suceder. Adiós. Y, sin ninguna otra explicación, cerró la puerta dejando al otro chico perplejo y con todas las palabras en la boca. Bakudan se quedó apoyado en su puerta unos segundos hasta que escuchó que su compañero se alejaba. Sí, eso era mejor. Olvidarlo todo, como si nada hubiera pasado. Hitsune miró la puerta con tristeza y se fue a su habitación. Finalmente Bakudan no sentía nada por él. Sabiendo sus sentimientos lo besó y aun así ahora quería que lo olvidara. Que hiciera que nada había pasado ¿era siquiera posible hacer eso, si el recuerdo de aquellos besos se había grabado a fuego en su mente? Llegó a su habitación, colocó el futón sobre el suelo y se recostó en él. Bakudan no lo sabía, pero ese había sido su primer beso. Probablemente había sido algo torpe de su parte, pero claramente el rubio era un experto. Para Kenji había sido solo un beso más. Uno de tantos, por eso olvidarlo podía ser tan fácil, en cambio para él... había sido algo especial. Al día siguiente, Nakamura, Hitsune y Bakudan fueron a la agencia durante la mañana. Jukai los recibió con una misión de rescate a la cual tuvieron que ir de inmediato. Tuvieron que trabajar juntos, apoyarse los unos a los otros para que todo saliera bien y poder salvar a las personas involucradas. Sin querer, Hikori y Kenji quedaron espalda con espalda un par de veces, pero tuvieron que ser lo bastante profesionales para ignorar sus sentimientos y poder trabajar juntos. Para Bakudan era incómodo y para Hitsune era triste. Al final, la misión fue un éxito y volvieron a la agencia, triunfantes. Se cambiaron de ropa y se fueron. Bakudan fue el primero en salir, así que Nakamura acompañó a Hikori hasta la estación de trenes. -Hitsune-kun, estás más callado de lo habitual, ¿sucede algo? -inquirió Nakamura. -Nada, solo estoy... un poco distraído -se disculpó el aludido. -¿Sabes? Necesitas distraerte de verdad. El sábado hay una fiesta, va casi toda la escuela y será genial, ¿qué te parece? -No lo sé, no soy muy de fiestas. -Vamos, dale una oportunidad. Te prometo que lo pasaremos genial, y si no, puedes irte en el momento que quieras. -Está bien, Nakamura. Le daré una oportunidad. Ichiro le sonrió con alegría. Caminaron juntos un par de minutos hasta llegar a la estación, donde sus caminos se separaban. Sí, pensó Hitsune, quizás ir a una fiesta y estar en otro ambiente con sus amigos le ayudaría a olvidar. ¿Bakudan iría? No. Esas cosas no eran de su estilo. Podría pasarlo bien y olvidar, aunque fuera por una noche, el desengaño de ese maldito rubio.
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