Sofía provoca una escena pública El sábado por la tarde, Ricardo y Malena entraron de la mano a una pequeña galería de arte cerca del río. No buscaban llamar la atención. Simplemente estaban siendo ellos. Malena reía mientras observaba una pintura. —Me recuerda a casa —dijo. Ricardo la miró como si nada más existiera. —Chicago ya es tu casa —respondió—. Conmigo. No vieron a Sofía hasta que fue demasiado tarde. —Qué casualidad… —dijo ella, apareciendo a su lado—. Ustedes siempre tan… unidos. Malena sintió la tensión de inmediato. —Hola, Sofía —saludó con educación. Sofía sonrió, pero sus ojos eran fríos. —¿Sabes? —continuó—. Nunca pensé que Ricardo fuera tan… apasionado con alguien. Ricardo frunció el ceño. —No es el lugar ni el momento. —¿Ah, no? —replicó ella—. Entonces dime

