Catorce años después DRU —Cielo, en un mes Kansas y Vermont cumplirán su mayoría de edad —me comunica Arizona ni bien entro a su oficina. Se quita los lentes y gira en su silla para quedar frente a mí, cruzo los brazos a la altura de mi pecho y sonrío para luego sacarle la lengua. —¡Que buen saludo, mi amor! Llego del trabajo, y mi mujer me recibe con lo que probablemente serán muchos dólares menos en mi billetera —me agacho para quedar a su altura, coloco mis manos sobre sus muslos y luego me acerco a ella para besarla. Dieciocho años viviendo al lado de aquella hermosa morena que no hacía otra cosa más que alegrar cada uno de mis días, al igual que lo hacían cada uno de nuestros cinco hijos. Estaban tan grandes ya, Kansas y Vermont cumplirían los dieciocho, Alaska estaba en los die

