Juan. —¿Eh?. —lo mira al entrenador con las cejas fruncidas como una nena. —Si, —me mira como diciendo encárgate. —Bueno, yo le explico. —Dale, cualquier cosa búscame, sabes lo que debe hacer, dile, no tengo problema. —Yo me encargo. —voy al estante sacando las mancuernas de medio kilo, no creo que se pueda ni las de un kilo aun—. Bien, párate aca y mírate al espejo, en los gimnasios se trabaja la mente también. —me mira seria y hasta con miedo, si, le tiene miedo al espejo y lo sé—. Como creo que a todos aca, en un comienzo no nos queremos ver, pero vamos a ir motivándonos y viéndonos, viendo lo que vamos logrando, pero no pienses en nada, solo cuenta y enfócate en terminar, los músculos van a doler y va a llegar el punto que solo pienses en terminar la serie. —Bien, voy a poder. —

