*You Don't Know My Name (Alicia Keys).
Zed no me dejaba en paz con mensajes amenazantes sobre que debía hacerme cargo del costo de componer su estúpido carro, por supuesto, no le prestó atención alguna y por alguna extraña razón de macho alfa, dominante, intento de Christian Grey región cuatro, eso es lo que más le cabrea, supongo, que tontamente creyó que al yo quererlo como lo hacía después de dos años de relación, él puede hacer conmigo lo que quiere pero no.
— ¿De nuevo Zed? — me pregunta Nat mientras ato mi mandil del uniforme junto con ella, asiento — ¿vas a pagarle? — arreglo mi cabello con los dedos ya que lo llevo corto y es más fácil de manejar.
— ¡Claro que no! El idiota lo tenía bien merecido — mi pelirroja amiga sonríe y me deja ver todas sus pequeñas pecas.
— Chris eres mi puta heroína ¿lo sabías? — se acerca y deja un beso tronado sobre mi mejilla, cuando me suelta va directo al checador a poner su huella — ¡ammm! Amiga mía — me habla con una mano para que la alcance — ¡rápido ven! — debe haber llegado el chico rubio del que siempre habla.
— ¿Qué pasa? ¿Dónde es el incendio? — me acerco a ella doblando las orillas de mi playera para que no me quede tan larga al brazo.
¿Les ha pasado que nunca notaron un modelo de auto y justo cuando lo conocen ¡pum! Lo ver por doquier? Justo es lo que me ha estado pasando con el chico de la moto, pase de nunca verlo aunque frecuentaba mucho la casa de Zed, a verlo por todos lados.
— Don moja bragas a las cinco en punto — dice Nat, atando su cola de caballo lo más alto que se puede — se sentó en la mesa doce, amiga es tú área, si vas a tomar su orden procura llevar un babero — se sigue burlando del hecho de que prácticamente me lo comí con los ojos el día que lo "conocí".
Me acerco hasta la mesa, junto a él hay dos chicos y una chica más ella está subiendo una historia a su i********:, haciendo gestos estúpidos y llamando la atención del chico tatuado, llego hasta su mesa y oprimo el bolígrafo para poder sacar su punta — ¡buenas tardes! Bienvenidos mi nombre es Chris y seré su mesera el día de hoy — los dos chicos sonríen mientras la chica y el tatuado me ignoran por completo, o eso creo hasta que él sube su vista y ésta queda fija en mí.
— ¿Saben qué van a pedir? — nadie responde — les daré un par de minutos para que decidan — bien pude quedarme parada ahí esperando, la verdad es que me sentí incomoda con la penetrante mirada de él sobre mí.
Llego a la barra y Nat se acerca a mí — dime lo que quieras pero si a mí un tipo me ve de esa manera lo llevo atrás y lo pongo a que me haga ver las estrellas — carcajeamos.
— Y según tú, ¿de qué manera me vio? — sin poder evitarlo giro mis vista a la jodida mesa donde está y veo como la chica le deja pequeños besos en su mejilla, es su novia, pues claro que debe tener novia, me golpeo mentalmente.
— Ya sabes con esa mirada de "oye nena te estorba la maldita aropa" — hace un intento de voz grave para según ella hablar como un chico, falla gravemente.
Me he envalentonado, no soy una chica que se deje llevar por calenturas y él no será el primero, llego de nuevo a la mesa y ahora es uno de sus acompañantes quien habla — preciosa — odio a esté tipo de clientes, bajo la mirada a la pequeña comanda que tengo en la mano y por el rabillo del ojo noto que el tatuado se le queda viendo al otro chico con cara de pocos amigos, pero no presta atención — yo quiero un club sándwich y una malteada de fresa — me guiña un ojo y quiero patearle las bolas.
El otro chico y la novia del tatuado piden ensaladas y un par de frappes de oreo, arrugo la nariz por la petición, nada más asqueroso que el sabor de los oreos — ¿y para usted? — me lleno la vista con la imagen tan perfecta que tengo de él, su cabello va degradado de más a menos, su nuca está a rapa y deja ver diseños de mándalas que lleva tatuados, por inercia llevo mi bolígrafo a mi boca.
Me mata que sea tan callado y se tome todo el tiempo para hablar, si fuera más rápido ya estuviera lejos de ahí, respirando como se debe — bagel con queso crema y un americano ¿cierto cariño? — habla la chica, él asiente y veo como lubrica sus labios para luego volver la mirada a su celular ignorando todo.
Llego hasta la computadora para ingresar el pedido y esté llegue a la cocina, tecleo rápido sobre la pantalla, intentando sacar de mi cabeza al individuo que tengo a un par de mesas — Brannan pon música por favor — me grita el gerente desde la caja registradora, llego hasta la carpeta de canciones y rebusco entre ellas y llego a una que ni siquiera me acordaba que me gustaba, de repente, la hermosa voz de Alicia Keys llena todo el ambiente.
Tomo camino a la barra para poder coger los platos de mi mesa y llevarlos, toca respirar profundo y no hacer el ridículo, para cuando estoy por servirles sus pedidos, empieza otra canción de la misma artista y sin querer la tarareo "Baby, baby, baby from the day I saw you I really, really want to catch your eyes", reviso los platos y empiezo a bajar todo al ritmo de la música, hasta que mi charola queda vacía — ¿algo más que necesiten? — todos niegan me doy la media vuelta.
Llego hasta donde está Nat, cantando e intentando bailar cosa que por cierto se me da pésimo según yo, pero me
encanta hacerlo, " I'm sayin' he don't even know what he's doin' to me got me feeling all crazy inside, I'm feeling like ow ooh" alzo los brazos hacía ella y sus ojos se abren como si fuera un dibujo de animé y entonces me doy cuenta por que, el chico de los tatuajes esta justo trás de mi viendo con vehemencia mi pequeño espectáculo.
Se ajusta la garganta y en un acto de nervios llevo mi manos a mi cabello para arreglarlo y justo cuando pasa por un lado mío se acerca lo suficiente a mí — por la mañana destrozas coches y por la noche sirves café y das conciertos, eres un estuche de monerías — su voz, su maldita y sexy voz me hace apretar mis muslos aun estando parada, sonríe arrogante mientras ingresa al baño y de verdad considero la idea de que me trague la tierra.
Cuando sale del baño no me toma en cuenta, sigue su camino hasta su mesa y en ocasiones sube su vista como si buscase algo o a alguien, y aunque me gustaría pensar que es a mí, desecho la idea por el simple hecho de que uno no me conoce, dos viene con compañía y tres no tendría por qué hacerlo.
Cuando van a saldar su cuenta, le pido de favor a Nat que los atienda ya son muchas vergüenzas para un día, generalmente, no me importa hacer el ridículo, pero con lo imponente que es su mirada y su presencia me basta para controlarme o intentar controlarme un poco.
Por fin veo que se paran, primero pasa la chica y luego sus otros dos amigos, por último él, y viene a directo a mí — ¡oye Alicia! — ¿Alicia? junto mis cejas confundida — solo vengo por mi tarjeta — lo dice muy cerca de mí, siento el aroma a café puro y n***o salir de su boca, eso me hace más mella aún, Nat le acerca el libro n***o para que la tome y deja un par de billetes en el — procura no usarlos para pagarles a niños por destruir carros — sonríe malicioso y se va una vez dejándome sin palabras.