Ginna estaba que echaba chispas cuando salió de la oficina de una de las mejores editoriales de revistas, la cual suspendió sus servicios y colaboraciones con ella por estar enredada con un hombre peligroso como lo era Renedit. No podía creer qué tan lamebotas podían ser algunas empresas, por lo que su molestia iba en aumento sin querer, solamente harta de tener que soportar a personas tan poco capacitadas para hacer un trabajo tan simple como lo era seguir la corriente de ella como diseñadora de modas, y también famosa en varias partes del mundo. Sujetó con fuerza el portafolio con sus más recientes diseños, teniendo dentro de sí una frustración que iba en aumento desde un simple tic nervioso hasta sentir corrientazos en su sien debido la molestia. Sus tacones resonaban por el suelo de

