Reflexiono sobre lo que vamos a hacer. No debo sentirme culpable por nadie. Creo que mi papel de mujer pura e intachable quedó atrás hace mucho. Ahora que tengo la oportunidad de vivir esta pasión que nunca pude consumar, pienso aprovecharla. Ni Cesare ni Inaya volverán a hacerme sentir miserable. Alá podrá juzgarme, pero ellos no. No una hermana que me odia, que desea verme muerta y que, además, me arrebató al hombre que me gustaba. Tampoco un esposo que se folla a toda mujer que se cruza en su camino y que juró que jamás me llevaría a su cama. Ya no espero nada de ninguno de los dos. A partir de ahora viviré mi vida como yo quiera, pensando únicamente en mí y en mi hijo. *** Cesare no ha regresado a casa en estos últimos días. Desde la conversación que tuvimos en la piscina, me ha es

