POV CESARE Siempre me han gustado las fiestas. Si alguien me invita, rara vez rechazo la oportunidad. Son el lugar perfecto para beber hasta perder la cuenta de las copas, encontrar alguna mujer dispuesta a divertirse y olvidarme del resto del mundo durante unas horas. Nunca he necesitado una excusa para asistir a una buena celebración. Sin embargo, esta noche es diferente. Es la primera vez que no tengo las más mínimas ganas de ir. Si fuera por mí, me quedaría, pero el maldito de Oleg dejó bastante claro que nuestra presencia era importante. El anfitrión es ese bastardo del serbio, posible socio de la organización y faltar sería una falta de respeto que podría costarnos una supuesta alianza valiosa, así que me toca obedecer. No pienso quedarme más tiempo del estrictamente necesario.

