Capítulo 10

1354 Words
Narra Eliana Traté de abrir los ojos pero los mantuve más bien cerrados, no podía abrirlos, la oscuridad y pesadez eran más fuertes e irresistibles. Entonces seguí durmiendo. Pero no pasó mucho tiempo supuse, para poder despertar, mirar a mi alrededor y darme cuenta de que estaba en mi habitación en el castillo en Monreal, Alemania. Suspiré aliviada y contenta de estar ahí. Seguí mirando todo a mi alrededor tratando de memorizar cada detalle de mi habitación., las paredes de ladrillo, el enorme ventanal cubierto con la cortina de color marfil, el piso de madera, mi escritorio de madera de pino color chocolate, con mis cosas ahí, mi laptop, mis cuadernos de dibujo, entre otras. Intenté levantarme pero no podía hacerlo y tarde un poco en darme cuenta de que Damon era quien me lo estaba impidiendo, sonreí al mirarlo dormir tan tranquilo, acaricié su mejilla y sonrió. Volví a recostarme y seguí repasando cada detalle de su rostro sintiéndolo entre mis dedos y pensaba en que si el bebé sería igual a él físicamente o tal vez se parecería a mi o a los dos. No lo sabía, era una pregunta y un sentimiento tan bonito, que sabía que iba a ser respondido hasta tener a mi bebé en mis brazos y verlo o verla crecer. A los pocos minutos Damon abrió los ojos y lo primero que vio fue a mi despierta. —Buen día...—Habló con una seductora voz ronca y somnolienta. —Buen día. Dormilón. ¿Cómo dormiste? —Mal. —¿Por qué?—Pregunté. —Porque no te tuve a mi lado un mes entero.—Sonreí. —Pero aquí me tienes. O mejor dicho nos tienes aquí.—Toqué mi vientre. Puso su mano encima y sonrió. —Lo sé. Y por es que no quiero que nada malo les pase. —Damon... todo estará bien. Stefan, no podrá conmigo y él es consciente de ello, aunque lo niegue.—Asintió y me atrajo hacia él abrazándome con fuerza protegiéndome. Y con ello me ganó el sueño nuevamente. (***) Narra Sofía Desperté en mi habitación y lo primero que vi fue a Max acostado a mi lado durmiendo tranquilamente abrazándome con fuerza de la cintura. Sentí pánico porque volví a recordar lo que me había pasado, por momentos creía que lo que me había sucedido era agua pasada, pero... en ese momento me di cuenta de que no era así. Pero me tranquilicé casi de inmediato cuando Max comenzó a murmurar tonterías que me sacaron más de una sonrisa, suspiré aliviada y seguí durmiendo. No podía pensar en otra cosa más que en dormir. (***) Volví a despertarme, miré a todos lados asustada, pero por suerte no pasó nada para preocuparse. Miré a mi izquierda y Max todavía seguía conmigo durmiendo tranquilamente, su rostro lucía cansado, exhausto, era evidente que no había dormido bien o prácticamente nada. Su respiración era tranquila y sonaba a alguien que realmente necesitaba descansar. Quité su brazo de mi cintura con cuidado de no despertarlo y afortunadamente no se despertó, miré el reloj de mi muñeca y vi que apenas eran las 7 de la mañana. Y me preguntaba por qué no había nadie entrenando, cuando miré por la ventana. Luego recordé que Eliana me había dicho que los Cazadores de alto nivel y rango dormían durante el día, mientras que nosotros los novatos entrenábamos también pero ya en la noche porque el sol era dañino para los Cazadores, novatos vampiros e híbridos como Max. Volví a la cama pensando en cómo mi vida cambió en un giro de 180º grados al conocer a Eliana después de salvarme del infierno que viví desde que era una niña. (***) 1 semana después... Mi relación con Max fue progresando de manera positiva y además mi entrenamiento iba de maravilla, no podía quejarme. Por primera vez en toda mi vida jamás me había sentido tan bien y sobretodo tan libre. Después de tanto tiempo negándome a ser amada por alguien finamente cedí a darle una oportunidad a Max. Y fue la mejor decisión que pude haber tomado, aunque eso sí Max no dejaba que ningún hombre a excepción de Damon que tiene a Eliana para él solo, se acercaran a mí a más de un metro de distancia. Suena ridículo e incluso hasta posesivo pero... Así son los híbridos como Max, pero siempre lo mantenía bajo control alejándolo de esas situaciones y poniéndole castigos que gracias a eso se ha controlado notablemente. En la noche como siempre Max entró a mi habitación y me tomó por detrás, no me asusté porque sabía que era él. Y cuando menos me di cuenta ya estábamos desnudos bajo las sábanas sin dejar de besarnos. (***) Dos semanas después... No sabía qué hora era cuando escuché sonar el teléfono de Max y contestó somnoliento todavía, pero después de unos segundos estaba completamente despierto y muy alerta. Se levantó de la cama de un salto, se vistió rápidamente y yo también y después de unos minutos entró Eliana con Damon pisándole los talones. —Tenemos otro, vamos.—Habló Eliana. —Nos vemos abajo en cinco minutos.—Asintieron y se fueron. —Quédate aquí, no salgas. Volveremos pronto.— Max se fue y me quedé sola. (***) Estaba en mi habitación cuando escuché un alboroto y salí averiguar que estaba pasando entonces, salí y vi que estaban llevando a un herido y era Max. Sentí miedo no quería que nada malo le sucediera. Vi a Damon cargándolo en su espalda corriendo hasta llegar a una habitación entonces llegó un hombre que llevaba una bata blanca y supe enseguida que era el doctor. Respiré aliviada. En eso llegó Eliana y la detuve del brazo. —Eliana, ¿Qué sucedió?—Esperé una respuesta. —Max fue herido protegiendo a una niña que estaba a punto de ser violada por un Beta. Salvó a la niña y Max recibió un disparo. Comencé a negar todo, Eliana trató de calmarme pero lo único que conseguía era alterarme todavía hasta que comencé a ver borroso y lo último que recuerdo es la voz de Eliana llamándome desesperada y después oscuridad absoluta. (***) Desperté en mi habitación y lo primero que vi fue a Max quien estaba durmiendo tranquilamente sobre mi estómago, sonreí y vi que no llevaba camisa pero si un vendaje en el hombro. En eso despertó y sonrió cálidamente. —¿Cómo estás?—Preguntó. —Bien, pero yo debería preguntarte eso.—Se río. —Yo estoy bien, pero... hay algo que debes saber. —¿Qué cosa?—Fruncí el ceño. Y en eso sentí un movimiento dentro de mí. Max me tomó de las manos calmándome y dijo: —¿Lo sentiste cierto?—Asentí. Sonrió como tonto por su sonrisa lo supe, toqué mi vientre ligeramente hinchado y dije: —Estoy... ¿Embarazada?—Asintió. Lloré de felicidad porque mi vida había cambiado y de la mejor manera posible. —¿Cuánto tiempo tengo?—Pregunté. —Dos semanas.—Respondió orgulloso. —Espero que sea un niño.—Dije.—¿Qué? ¿Por qué no una niña?—Me respondió fingiendo indignación. Me reí. —Porque si es una niña, eres capaz de construir una torre extra en el castillo y mantenerla encerrada en ella para que ningún hombre se acerque a ella. —Está bien... me atrapaste...—Admitió desilusionado. —Ven dame un beso.—Bufó.—Dame un beso. Por favor.—Le hice ojos tristes y accedió. Me dio un beso corto pero posesivo. —Gracias. —¿Por qué?—Dijo. —Por hacerme la mujer más feliz del mundo y por haber llegado a mi vida para cambiarla para bien.—Sonrió y volvió a besarme, se puso encima mío y siguió besándome, posó su mano en mi blusa y lo detuve un momento. —Estás... herido...—Hablé con la respiración entrecortada. —Ya pasaron 12 horas, no te preocupes.—Me siguió besando y me arrancó literalmente la blusa. Y bueno... ya se imaginarán el resto,
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD