Narra Eliana
Jamás pensé que al llegar al Castillo me llevaría la sorpresa de que Sofía y Max fueran Mates. No podía creerlo en absoluto, pero por la cara de Sofía supe que no iba a ser nada fácil que superara lo que le había pasado y eso era muy obvio.
Al dejarla en su habitación, me fui a la mía pensando en que por fin descansaría un poco y quizá podría dormir unas cuantas horas que en verdad me hacían falta.
Pero no fue así... porque alguien de nombre Damon, me tomó por detrás y me cargó como un saco de papas hasta mi habitación.
—Damon, bájame.—No me hizo caso.
—Estuve gran parte de la noche esperando este momento y además... prometiste que después de tu misión no escaparías de mí.—Habló con voz seductora.
—Quieto ahí lobo...—Dije.
—Primero que nada, no dije eso. Segundo... te dije que hablaríamos de lo qué pasó antes de irme.—Damon gruñó y asintió a regañadientes.
—Bueno ahora bájame.
—No.—Sentenció seriamente.
—Entremos y hablemos cómodamente.—Sonrió con descaro y entramos a mi habitación.
Damon cerró la puerta detrás de él con el pie y puso el seguro en ella con una mano.
Me sentó con él en su regazo en la cama. Suspiré pesadamente porque sabía que no iba a dejarme levantarme por nada del mundo.
—Ahora si. Habla.—Asentí.
—Bien... primero que nada... Necesito contarte algo delicado y ese algo involucra a Stefan y a mi. Y para eso quiero y necesito que estés tranquilo y que me prometas que no vas a gritar y enloquecer. ¿De acuerdo?—Asintió.
—Bueno, aquí voy...—Dije tratando de encontrar las palabras correctas.
—Hace... 70 años atrás... conocí a alguien llamado Stefan... y... él era bueno... mi alma gemela de mi parte bruja.—Apretó su puño con fuerza.—Creí que... me amaba... cuando lo rescaté de una muchedumbre que lo quería muerto... me di cuenta de que él era mi alma gemela, nos volvimos inseparables y después nos volvimos novios luego de 65 años conociéndonos...—Me puse a temblar y Damon tomó mi mano tranquilizándome. Sonreí.—Luego de... 5 años de relación me di cuenta de que todo había sido una gran mentira por parte de él... nunca me di cuenta de ello hasta hace dos años... Él me engañó y lo peor me traicionó vendiendo una estrategia que yo había hecho para destruir al líder de los vampiros rebeldes, cuando me di cuenta ya era tarde y entonces usé esa misma estrategia a mayor escala y vencimos. Pero ahí no acaba la historia...
(***)
Hace dos años atrás...
"Después de ello regresamos de Rusia en donde originalmente fue la misión... me mantuve serena y tranquila en todo momento, aunque por dentro estaba enojada, furiosa, quería arrancarle la cabeza con mis propias manos... pero... Max me detuvo en muchas ocasiones y una vez estuve muy cerca de hacerlo, aunque afortunadamente no lo hice porque... mi parte bruja me lo impidió tomando el control de mi cuerpo evitando que matara a Stefan.
Pasó alrededor de una semana cuando regresamos a Alemania y por supuesto dimos todos los detalles de la misión y demás.
Después de una semana más... Max finalmente había dado el visto bueno y me encargué de hablar con Stefan...
Lo hice y le reclamé todo lo que hizo, pero... no le importó en lo más mínimo lo que le había dicho, es más comenzó a burlarse de lo patética que era, inútil, una híbrida, entre otras.
Enfurecí y le clavé tres estacas, una en la pierna, otra en la mano y la última en sus partes íntimas. Muchos de los Night Hunter's de alto rango miraban aquella escena y simplemente me decían que lo matara. Y ganas no me faltaron pero no lo hice porque Max es el encargado de hacer eso y todos aquí lo sabemos. Cuando llegó me pidió salir y eso hice.
Caminando por el pasillo escuché un grito desgarrador y Max iba caminando por el mismo pasillo y simplemente asintió con la cabeza e hice lo mismo y no hablamos del tema hasta dos años después."
—¿Qué pasó con su cuerpo?—Preguntó con mucha tranquilidad.
—Lo incineraron en el lugar donde lo rescaté.—Respondí.
—Eliana... hay algo que debo decirte...
—¿Qué es?
—Leí el archivo de tu última misión con Stefan...—Arqué una ceja y simplemente suspiré.
—Ya me parecía raro que alguien pudiera descifrar la contraseña de ese archivo...
—¿No estás enojada?—Preguntó.
—No, porque tarde o temprano lo ibas a descubrir de todos modos... no es algo relevante. Todos sabíamos la clase de persona que era Stefan y yo también pero me negué a creerlo. Hasta ese día. Y aún sigo pensando que eso fue nada más que... un... mal sueño del cual desperté gracias a ti.—Lo miré con una sonrisa cálida.
Me besó con amor y pasión pero a la vez con lujuria. Sus besos pasaron de mi mejilla hasta el cuello y bueno... ya se imaginarán el resto...
(***)
Narra Max
Fui a ver a mi mujer a su habitación y al llegar escuché que estaba llorando y supuse que había usado una almohada para ahogar su llanto y no despertar a nadie.
De todas maneras se podía oír con claridad, pero eso no importaba porque muchos de los que pasaban enfrente de la puerta se sentían impotentes por no poder hacer algo por ella.
Yo también me sentía impotente pero no podía dejar que mi enojo nublara mi juicio y sobretodo porque el miserable ya estaba muerto y eso era un gran alivio para Sofía seguramente porque nunca lo volvería a ver.
Me la pensé mucho para entrar, cuando abrí la puerta el llanto había parado y lo único que vi fue a Sofía profundamente dormida con lágrimas todavía saliendo de sus ojos. Su rostro lucía cansado, demacrado, pero sobretodo reflejaba una enorme tristeza.
Tomé una manta de uno de los armarios y la arropé con eso para que no tuviera frío y fuera a resfriarse.
Salí de su habitación esperando que un buen sueño reparador la ayudara a recuperar su energía y quizá la ayudara a pensar un poco mejor acerca de lo quiera hacer con su vida.
Cerré la puerta, suspiré pesadamente y me fui de ahí sabiendo que al día siguiente me esperaría una gran sorpresa.
(***)
Narra Sofía
A la mañana siguiente desperté y me di cuenta de que tenía una manta color beige encima, me pareció raro y entonces pensé que Eliana había entrado a mi habitación para ver cómo estaba.
Pero el olor en la manta no era de ella, sino de... ese chico de ojos raros, sonreí de manera inconsciente.
Y después las imágenes volvieron a mi mente pero no tan ferozmente como anoche, me pareció raro.
Me levanté de la cama y en eso escucho a alguien tocar la puerta y doy el "pase".
—Hola, ¿Cómo dormiste?—Preguntó Eliana entrando a mi habitación con el cabello alborotado.
—Bien, hasta eso pude dormir. ¿Qué le pasó a tu cabello?—Señalé su pelo.
—Nada, tuve una noche un tanto... complicada.
—¿Complicada?—Se sonrojó. Me reí no pude evitarlo.
—¡Deja de reírte de mí!—Exclamó con una sonrisa nerviosa.
—Lo siento. No pude evitarlo.—Asintió.
—Bueno, vine para ver cómo seguías y también para llevarte a hablar con Max el Líder de este lugar.
—¿Quién es Max?—Pregunté.
—El chico que te acorraló anoche.—Respondió tranquilamente. Asentí y Eliana me dio una bolsa con ropa adentro de ella.
—Vístete te esperaré afuera.—Asentí nuevamente y Eliana salió para darme privacidad.
(***)
Me vestí con un pantalón n***o de mezclilla rasgado de las rodillas, una blusa gris a la altura del ombligo, una chaqueta de cuero negra y botas de tacón corto negras. Cepillé rápidamente mi cabello y lo dejé suelto. Me miré en el espejo y sonreí aprobando mi atuendo. Eliana le había atinado.
Salí de la habitación y ahí estaba Eliana vistiendo ropa deportiva obscura ajustada a su cuerpo que constaba de una blusa negra de manga larga y jeans de ejercicio color azul rey y tenis. Y su cabello estaba atado en una trenza de lado.
—Vamos.—Asentí.
Comenzamos a caminar cuando Eliana se detiene y se gira para mirarme.
—Ponte esto.—Me dio un collar con un dije en forma de estrella de cinco picos.
—¿Por qué?—Pregunté curiosa.
—Es para evitar que Max detecte tu olor y te salte encima, también sirve para protegerte en situaciones de riesgo.
—Entiendo, gracias.—Me puse el collar.
—No hay de que.—Se dio la vuelta y seguimos caminando hasta llegar a la oficina de Max. Suspiré rogando porque él collar funcionara. Eliana tocó la puerta y escuchó un "pase" y entramos.
Miré detenidamente la oficina de Max y me di cuenta de que vivía atrapado en el siglo XIX, evité reírme y hacer comentarios impertinentes sobre su oficina. Estaba tan centrada en mis pensamientos cuando escucho que me habla Eliana.
—Sofi... ¿Todo bien?
—Si, no te preocupes.—Asintió no muy convencida del todo.
—Como te decía Max. Sofía se fue de su antigua manada bajo su propia voluntad y bueno... no sé qué hará a partir de ahora.
—En ese caso, lo único que queda es preguntarle Eliana y además ella puede estar todo el tiempo que necesite.—Me miraron de reojo y siguieron conversando.
Max en cambio no dejaba de mirarme y de en vez en cuando fruncía la nariz tratando de rastrear mi olor y me di cuenta de que el collar estaba funcionando. Ahora solo faltaba probarlo en situaciones de riesgo y esperaba que no fuera necesario por supuesto.
En cambio yo no podía dejar de mirar a Max luciendo ropa deportiva completamente negra y ajustada a su cuerpo de atleta que... me estaba volviendo loca con cada movimiento que hacía. Tuve que contenerme mucho en no tirarme encima de él y arrancarle la ropa para mirar su espléndido y musculoso cuerpo.
Salí de mis pensamientos cuando Max me habla.
—Sofía, sé que esto es muy... reciente pero... estuve hablándolo con Eliana y otros colegas. Y el punto es que quiero proponerte ser parte de los Night Hunter's. Ósea ser una Night Hunter. ¿Qué opinas?
Vaya eso sí que no me lo esperaba y es más no creí que ellos fueran a proponerme ser parte de su asociación, no podía creerlo. En absoluto. Pero luego recordé lo que me pasó y fue ahí donde me decidí a no dejar que otra mujer pasara por lo mismo que yo pasé. Ya lo tenía decidido.
—Acepto. Acepto ser una Night Hunter.
—Bien dicho. Felicidades.—Dijo Eliana con una sonrisa.
—Pero eso sí tendrás que prepararte muy bien para ser una de nosotros. Y te advierto que no será nada fácil. ¿Lista para el desafío?—Habló Max muy serio.
—Lista.—Respondí segura.
—Bien. Mañana comienzas. Puedes retirarte Eliana. Sofía quédate.—Eliana salió confiada gracias al collar y cerró la puerta.
—¿Por qué tienes puesto ese collar?—Preguntó demandante ante una respuesta.
—Eliana me lo dio y además dijo que ocultaría mi olor y que además me protegería de situaciones de riesgo.—Asintió con una sonrisa perversa.
—Ese collar... solo tiene un tiempo limitado.
—¿Qué quieres decir?
—Lo que quiero decir es que... ese collar podrá mantener tu olor oculto por lo menos hasta la próxima luna llena, cuando llegue el collar perderá su poder y tu olor será susceptible ante la nariz de cualquier sobrenatural. Después de eso volverá a tener el mismo efecto cuando termine la luna llena. No te preocupes. Pero... no siempre te confíes del collar porque a veces... puede irse en contra de uno. ¿Entendido?—Asentí.
Salí de su oficina y comencé a caminar pensando en lo que me había dicho Max sobre el collar, me asusté un poco pero de todas formas eso no me había desalentado en mi decisión de ser una Night Hunter.