Señor, alejala de mí

1122 Words

Fernando Aún estaba arrodillado junto a Zeus, acariciando su cabeza y rogando mentalmente que todo estuviera bien, cuando escuché un leve murmullo y un cacareo lejano. Fruncí el ceño y levanté la mirada hacia el camino polvoriento. La escena que vi me hizo parpadear varias veces antes de procesarla por completo. Allí, avanzando con pasos lentos y rostros sudorosos, venían don Hilario y doña Rosa. Él cargaba dos gallinas bajo cada brazo como si fueran bolsas de pan y ella venía detrás con otra en brazos, mientras la tercera iba colgada del delantal, asomando su cabeza emplumada como un prisionero resignado. No pude evitar abrir los ojos y reír bajito ante el espectáculo. Giré para ver a Sofía, que estaba sentada en el escalón, con los ojos cerrados y la frente apoyada en sus manos. Me

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD