Patrick pasó la noche leyendo toda la documentación que Bradford le había dado, la verdad es que si un billonario compa tu empresa no le puedes impresionar con cheques. Había pedido a un amigo que investigara a la hija de Bradford y solo pudo darle generalidades porque no llevaba su apellido, aparentemente en busca de privacidad se lo había cambiado, pero lo que más le disgustaba era la edad de la chica 31 años. Eso era un golpe en sus riñones, porque de una forma u otra se estaba convirtiendo en su padre o algo peor porque su papá tiene dignidad financiera.
—¿Papá, me estás escuchando? —le llamó de nuevo su hijo.
—No.
—Qué tanto lees, soy abogado —dice Percy orgulloso.
—Papá, entonces puedo sacar el máster del que te había hablado aquí.
—¿Por qué no en España?
—Bueno, si el negocio está mal, puedo buscarme un trabajo, vivir en casa, ayudar con mi hermana —Patrick mira a su hijo de pies a cabeza y suelta una carcajada.
—Mi amor, hijito, tú construye tu vida y solo dedícate a eso. Tu hermana tiene un papá súper cool y el dinero no es problema, he… he llegado a un acuerdo con mi nuevo socio, me va a vender unas acciones y vamos a asociarnos.
—¿Tan fácil? —pregunta Percy.
—¿Papá, puedo salir? —La pregunta de su hija parece muy apropiada para distraerles, sin embargo, cuando Patrick le da una repasada a su hija con el cabello planchado, las pestañas largas como las de su madre, labial y un vestido el cual tiene un precio escandaloso para la poca tela que posee. Se da cuenta de que no quiere responder a nada más en su vida.
Mercy le ha dejado con un clon suyo al que tendrá que decirle que no y Hugo, su novio, dos años mayor, al cual le gustan las motocicletas y tiene un tatuaje de carcelero, es todo el karma que tiene acumulado.
—Son las ocho de la noche—responde su hermano.
—No —responde Parker. —No son horas de salir.
—No eres mi papá. Es viernes, puedo salir y egresar a las once.
Patrick deja sus lentes de lectura en la mesa y niega con la cabeza antes de responder.
—Dile a tu novio que no, de mí para él y ve a cambiarte a un pijama. Cuando vas a salir me preguntas antes de cambiarte, sobre todo, no me informas las cosas, Meredith. Me preguntas, a mí me pides permiso, porque te lavo las cuentas y meto a lavar esos calzones que ni a putas restriegas.
—¡Es injusto! —dijo mientras soltaba su bolsa. —Aquí algunas cosas tienen que cambiar, son tres contra uno.
—No, no. Somos uno contra uno, pero, tu novio está en una edad en la que ese vestido inapropiadamente corto no lo va a dejar pensar en las consecuencias. Tú no vas a arruinar tu futuro con un bebé que luego tendré que criar mientras vas a la universidad y va confundido el resto de su vida, un día me llama papá a mí, y a ti Mer. No. No puedo fallar en una cosa más. Necesito que entiendas que puedo entender que eres una joven y quieres divertirte y aventurarte, pero no vas a cagarte en tu vida en el proceso.
—Tú tenías muchísimo sexo a mi edad, con mujeres de todas las edades porque sé contar y he escuchado las historias de mamá y tú, yo por lo menos sé que no estoy lista para tener sexo con nadie si tanto les interesa lo que pasa en mi v****a y mi útero.
—Maravilloso, sigue así —interviene Parker.
—No es solo el sexo, Meredith. No quieres tocar, no quieres nadar, no quieres ir a clase, mi amor, vas sin rumbo. A ti definitivamente te pasa mucho por la cabeza. Hija, estás pasando por una crisis existencial y todos lo estamos, la verdad, pero entre mis deberes está no dejarte cometer una locura.
Su teléfono suena y todos se quedan en silencio, después de tomar un poco de aire Patrick le propone que invite a su novio a subir y pidan a domicilio. Hugo acepta porque la verdad quería estar con su novia, Meredith últimamente se mostraba un poco extraña y él se lo estaba tomando muy personal, sentía que en cualquier momento su novia rompería la relación y no quería presionarla y que su respuesta fuese esa, pero no estaba de acuerdo en lo que estaba haciendo con su vida. Exactamente con su futuro, según sus padres; a él como novio le tocaba apoyar y a su papá criar.
En cuanto ingresa al pent-house de los Luthor, siente el ambiente pesado, Va con jeans roto, botas negras y una chamarra de su banda favorita, encima lleva un saco porque planeaba gastarse lo que había ganad trabajando en el mes para invitarla a un restaurante bonito y caro y quizá un paseo por el teatro si quedaban tiquetes. Ve a los hermanos gemelos de su novia y se acerca a saludarles, ella mira a sus hermanos los cuales hacen lo correcto y saludan de vuelta.
—¿A dónde planeaban ir?—pregunta Patrick.
—Íbamos a cenar a un restaurante.
—Sí, tienen un pianista muy bueno, pensé que a Mer le gustaría escuchar.
—¿Tú que tocas o qué haces?—preguntó Parker con pose de hermano mayor ultraceloso.
—Soy baterista— reconoce el chico y su novia no tarda en pedir una pizza para ambos y unos ravioles que sabe que le encantan.
—A él no le gusta tocar, está ahí por su abuelo.
—Tu abuelo es el fundador —el joven asiente. —¿Entonces, qué quieres hacer?
—Quiero ser piloto, pero… cuando acabe de hacer todo lo que mi familia espera de mí. Es complicado, pero, se hace lo que se puede.
—Trabaja en un taller de aviones.
—No es un taller, es un hangar, cielo.
—Vale, tenemos la sala, ustedes cualquier habitación lejana y les pedí una pizza que se pueden comer en la habitación.
Patrick les hace una seña a sus hijos mayores para quedarse a solas con su hija y su novio.
—Nada de manos o bocas en lugares inapropiados, ni pies, no sé, qué está de moda, pero no sexo en mi casa, o en mi presencia. ¿Sabes lo que es un condón?
—Lo sé—respondió dudoso.
—Bien, tú y yo vamos mañana a un ginecólogo.
Patrick fue a la cocina y tomó una botella de vino, un abridor, una copa y sus documentos. Escuchó a su hija disculparse por su papá y hermanos.
—Tiene razón, yo soy un hermano celoso.
—Tus hermanas están en kínder.
—Kínder es una nueva galaxia, ahí, hay agarrones de manos, besos y peleas de gatas. —Escucha a su hija reír. —Ten, un par de regalos me dio pena que vieran que soy un cursi —Su hija río de nuevo y él vio la rosa y una caja de chocolates, Patrick reconoció para mí mismo que hay chicos peores, pero disfruta poner nervioso a este chico.
Al día siguiente, Patrick estaba en su oficina cuando recibió una invitación pop arte de Bradford para conocer a su hija, aparentemente él no era el único reticente a casarse con un desconocido, así que un almuerzo podría hacerles a los dos negarse en definitivo o aceptar con mayor facilidad.
—¿Corbata azul o está otra? —le pregunta a su hija.
—¿Tienes una cita?
—Sí.
—¿Romántica?
—No, de negocios, pero, quiero verme bien.
—¿Oye papá, puedo tener un trabajo en tu empresa? —Patrick vio a su hija y se quedó en silencio.
—Puedo conseguirte un trabajo en Luhor´s Enterprise, con Drake.
—Vale, es lo mismo.
—¿A qué se debe el interés?
—No sé si quiero seguir estudiando música.
—Tocas precioso, creo que es un error. Es como si tu hermano dejase leyes o yo mi ingeniería.
—Los sueños cambian.
—Okay, la corbata. Puedo con un solo fuego a la vez, cuando regrese hablamos de esto, peque, pero… pienso que a ti no te va a gustar ser empresaria a tiempo completo.
—Uno nunca sabe—responde. —La azul y si es de negocios con una mujer ponte el traje azul rey, paras más de un corazón con ese.
—Sí te ves hasta joven y todo de n***o das miedo.
—Oye, hijo, cuándo te vas —le pregunta a Parker y todos ríen.
Patrick se cambia y sus hijos aprueban el look, Parker insiste en hacerle un recorte a su barba y sus cejas, sus hermanos y su padre no le creen al inicio, pero, el chico sabe lo que hace y orgulloso ven a su papá.
Meredith le coloca los gemelos en el saco y le peina un poco el cabello.
—Qué guapo el papá.
—Sí, hasta que pareces humano, la verdad.
—Adiós y gracias. Lleven a esa mocosa al colegio.
—Ya oíste, vete a cambiar.
Patrick fue a trabajar en la estrategia para crecer su negocio y a las once y media su secretaria le recordó sobre su cita. Su papá y su hermano estaban llegando de la planta de producción y le advirtieron que tenían que comentarle un par de cosas, pero no le daba tiempo, así que pospuso reunirse con ellos más tarde.
—¿Qué es lo que quería Bradford?
—Quiere fusionar.
—¿Qué quiere a cambio?
—No me ha dicho, la reunión de hoy es para eso.
—Vete, no llegues tarde—le recuerda Drake y Patrick se despide de ambos con un gesto de mano.
El hombre conduce por la ciudad casi por cuarenta minutos y agradece haber llegado con tiempo. Una guapa recepcionista y mucho más coqueta de lo que a Patrick le gusta cuando va a un restaurante le anuncia que ya hay alguien esperando en la mesa. Lo dirige y le señala. Aurora ve a Patrick, quien por primera vez no viste totalmente de n***o, se ha rasurado la barba, por lo que se apreció más esas facciones masculinas y esos ojos impresionantemente azules. El hombre sale de su asombro y se acerca a ella para saludar.
—Así que eres parte del plan de tu padre.
—No soy parte de ningún plan.
—Ahh, ya se han conocido—interrumpe Bradford. El hombre se inclina a saludar a su hija, la cual intenta disminuir su cara de enfado porque al menos no le está casando con un señor de sesenta años, de igual manera la joven se queda absorta mirando a Patrick y pensando si un hombre mayor como él, podría algún día quererla.
—Lo primero que tienes que modificar es el tiempo mínimo de solicitud de divorcio.
—Cinco años son suficientes, se conocerán bien y tendrán un buen criterio del otro.
—¿No vas a reusarte? —pregunta Patrick.
—Necesito el dinero, y para qué engañarnos, “el felices para siempre” está sobrevalorado.
—Qué ha amenazado con quitarte.
—La mensualidad y los caprichos—respondió. —Ten hijas, y te robarán el corazón, ten, hijos, y te sacarán las canas. ¿Pedimos para celebrar que todos estamos de acuerdo? —el hombre le dio una caricia en la mejilla a su hija y Patrick lo tuvo muy claro. Bradford podía torcerle el brazo para que se casaran, pero, cuánto soportaría que humillase a su hija.