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1244 Words
Encontraron una zona un poco más alta que el resto de la propiedad, así que teníamos vista para lugares preciosa, a lo lejos se observaban los peones a caballo, la casa y algunos lugares que no habían recorrido anteriormente. Patrick no estaba seguro de haber puesto un pie ahí, pero estaban a solo treinta minutos de la casa, se sentó junto a ella en el césped y Aurora sacó las cosas, y Patrick sonrió con los snacks que había elegido. —No como estas cosas desde que era un adolescente. —¿En serio? —Sí. —Fuiste papá muy joven, seguro fue todo muy abruptoo. —Yo creo que los hijos llegan cuando quieren, no cuando los pides. Amo con locura a los chicos, así que da igual si no fue en el tiempo que creí. —Mis papás tardaron siete años, se desesperaron, sufrieron y mi mamá murió teniéndome, así que a veces pienso que no hay que presionar las cosas. —Es un excelente sándwich. —Gracias, es un excelente vino. —Lo es, nos caracterizamos por aumentar la tasa de alcoholismo. —No los ha convertido. —Somos alcohólicos resistentes, pero hemos tenido algunos accidentados, mi abuelo fue alcohólico y mi hermano, Adrian. —Se encoge de hombros y le toma de la mano. Él sonríe y le mira. Después de conversar un poco y comer todo el menú de aurora, que resultó ser un sándwich muy agradable, vino, unos melocotones frescos y muchos chips. Patrick decide mostrarle un poco de la propiedad y entiende por qué los Luthor están enamorados de Valle Esmeralda, está lleno de naturaleza, vida y belleza, es todo lo que un lugar puede desear tener. —Entonces el 90% de los viñedos en esta zona son suyos. —No, el 90% de los viñedos del país. —¿Y la gente? —Les dejamos vivir en nuestras fincas, pero… no son dueños. —No, ayudamos con un 40% del mantenimiento, no pagan impuestos y es transferible de familia a familia. —Sigue sin parecerme. —También somos dueños de un 40% de los cafetales. —Ay, qué horror. —Responde y siguen andando. —Por qué, nunca había escuchado. —La familia crece y hay que diversificarse. —¿En serio? —El café es la droga más poderosa del mundo, es eso o cocaína. —Sí, sí, la mafia Luthor, les pega —Patrick se ríe y siguen cabalgando hacia la casa. Ellos bajaron de sus caballos, Patrick los ató y le mostró su lugar favorito entre todos en la finca. De pequeño se escapaba a comerse las uvas, pero, justo en ese lugar, por alguna razón crecían grandes y jugosas, pero, había sombra. Él arrancó un par de racimos y se acostó junto a Aurora en la sombra, le dio una uva y ella sonrió. —Es mi lugar favorito de la vida, lo descubrí un día que me castigaron. —ella rió y Patrick acortó la espacio entre ellos y le miró a los ojos. Al principio pensó en abalanzarse sobre Aurora, pero, no aparece del tipo de sexo salvaje al aire libre. Por otro lado, ella, no podía evitar preguntarse… —¿Vas a besarme? —Es complicado porque el romance se acaba, una pareja de amigos es algo sólido, para toda la vida, tienen un hijo fabuloso y lo aman y cuidan con la vida. Patrick pensó un par de segundos en lo que ella decía, porque es una realidad; los amigos pueden criar felices a un bebé, pero últimamente, en lo único que pensaba era en Aurora, y la única persona con la que quería estar en la cama o cualquier superficie, era Aurora, así que por una vez en más de 25 años iba a darle a Patrick lo que le daba la gana, y no seguir las órdenes o necesidades de los demás. —Lo comprendo, pero me gustas, sé que te gusto y voy a proceder con besarte. Patrick tomó a la joven de la cintura y se inclinó para besarle, Aurora decidí dejar de ser una niñata y le respondió el beso, poco a poco se estaban desnudando y explorando el cuerpo del otro, la piel de Patrick se sentía tan lleno de vida con cada uno de sus caricias. Le parecía una locura que fuesen compatibles a ese nivel. —¿Traes condones? —preguntó Aurora. —¿Condones? —Ya sabes el plástico... —No he usado uno... hace un millón de años. —¿No? —Tampoco tuve sexo con mi esposa los últimos... cinco años y estoy limpio me hago exámenes de todo. . —Aurora elevó una ceja sorprendida por la confesión. Ella tampoco era una ninfómana, pero no le dejaba de quedar claro la relación de Patrick y Mercy. —No estoy usando anticonceptivos, no podemos. —Apuesto que si quedas embarazada para próximo mes nos dan un premio. —Quiero llega virgen al matrimonio —Patrick se quedó mirándola y los dos rieron. —Es broma. ¿Podemos comprar condones y follar en un espacio en el que no haya caballos mirándose y algún pajero observando? —Ya mataste la vibra aurora—Le responde Patrick y le besa en la frente. Los dos sonríen y él le pasa su camisa, mientras ella se acomoda la ropa. De vuelta en la casa, Jane se había lucido con su receta de hamburguesas y perritos calientes, papas en forma de dinosaurio y algunas en forma de flores, espirales para los más grandes y era de nuevo la abuela favorita del país. —Abuela, yo quiero volver al lago y mi papá dijo que no —le acusa Adam. —Tu papá es un aburrido, apuesto a que te puso bloqueador solar y te obligó a tomar agua. —el niño rió porque eso es lo que uno hace cuando va al agua, Patrick vio a su madrastra serio y le preguntó donde estaba lo gracioso. —Era un chiste. —Es un chiste preocupante. —Papi, pá—Patrick se giró para ver a su hija. —Papi. —Sí, mi amor, dime, princesa. —¿Puedo ir con mis primos y mis hermanos más tarde a bailar? —No sé, ellos van a beber y se pueden olvidar de ti. —Yo le echo un ojo, soy conductor designado, no voy a dejar que nada le pase —promete el hijastro de Zack. —Sí, y vamos nosotros, no es como que la vamos a perder. —Me has perdido sobrio —le recuerda Meredith y su hermano le pregunta si quiere venir. —Bueno, Mau, tú la devuelves a las once y la encierras en su habitación. —Vale. —Eres el papá más divertido del país. —Claro, sí, lo soy—ella extendió su mano y Patrick rodó los ojos. —No ando efectivo, más tarde te doy. —Oki. —Abuela estas papas están maravillosas, cómo las hiciste. —Jane miró divertida a su nieta y le hizo una seña para que se acercara, la llenó de besos, y Adam, se volvió a quejar de sus papás. Las dos rieron. —Pat, vamos a ir todos a la feria, como a las cuatro, cinco, ¿van a venir?—pregunta Adrian. —Sí, pero, cenaremos a solas—respondió y sintió su celular vibrar. Era un mensaje de Daniela: ¿Me puedes llamar? Tengo noticias.
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