La futura esposa

1607 Words
Patrick mira a sus hijos e intenta descifrar qué es lo que les ha pasado, y se pregunta de donde han sacado tanto fuego para hacer tal acusación, Percy le da lo que parece el reporte de algún policía o investigador y ve a Messer amenazante, por último, ve a Aurora la cuál está muy pálida y con los ojos llorosos. —Estoy harto del acoso contra Aurora. Esto ya fue suficiente, se disculpan los tres y se van a su habitación. —Tuve un novio a los 16 años, Orestes, era cinco años mayor y el típico abusador. Yo pensé que iba a ser el único hombre en fijarse en mí y quererme, pero las condiciones para estar conmigo era ser igual que él. Ir de fiesta todas las noches, abandonar los estudios, drogarme, un ciclo de autodestrucción. Me mudé con él y las cosas empeoraron, dejó de comprar comida porque yo estaba muy gorda y él odiaba a los gordos. Yo empecé una dieta, y descubrí que la cocaína ayuda a perder de peso, me envicié peor de lo que ya estaba. El dinero lo obteníamos organizando fiestas, yo al final solo quería regresar a casa, sabía que tenía que enfrentarme a mi padre y admitir que la había cagado, y no quise volver, así que fui con Paola, mi amiga, me dio una oportunidad en su casa mientras sus padres estaban fuera de la ciudad, en esa semana, Orestes se limpió por completo, vino con el examen y dijo que íbamos a cambiar, lo prometió y yo le creí. Regresé a su casa y dijo que ese era el último viernes de nuestras vidas, hizo una fiesta enorme, con muchísimo alcohol, drogas, gente de todo tipo, hubo demasiado alcohol, demasiadas drogas. —Ella hace una pausa para limpiarse las lágrimas y decide omitir parte de lo que pasó. Su novio drogado intentó venderla como su fuese una prostituta por más cocaína y uno de sus amigos, la sacó dela habitación y la llevó a casa. — Nos peleamos. Uno de nuestros amigos me dejó en mi casa, con mi papá, y alguien se sobredosificó y murió. El dueño del apartamento reportó que yo vivía ahí y alguna gente me vio en el lugar, así que durante el juicio, aparecí como uno de los probables culpables. Mi sentencia fue trabajo comunitario, como el de todos los asistentes mencionados en la lista del fiscal, demostraron que el apartamento no estaba a mi nombre, que ya no vivía a ahí y que era menor de edad, así que fueron suaves y sellaron el expediente, mientras aceptase limpiarme y por ser menor de edad. Orestes y su familia llegaron a un arreglo económico y mi papá me mandó a limpiarme, tratar la bulimia y me sacó del país en cuanto salí del psiquiátrico. —Ella se quedó en silencio un minuto. —Sé que suena a justificación y a que prefiero que sepan que soy estúpida, sumisa o una víctima, en lugar de reconocer mi parte, pero, estuve en el momento equivocado con la gente equivocada y evidentemente estoy muy avergonzada por mi comportamiento, por mis imprudencias y me siento fatal por haber sido parte del problema, alguien murió porque no llamé a la policía y... yo pude... en fin, no soy esa persona y no me están dando la oportunidad porque quieren demostrar que soy una mierda, pues no, yo me he esforzado por ser una mejor persona, una hija decente, una amiga que no da vergüenza, una pareja para alguien. Yo no maté a su mamá ni le estoy bajando el marido a nadie, lo siento, podemos llevarnos genial y estar todos en la vida de Patrick o llevarnos mal e igualmente compartir a una persona que todos apreciamos e incomodarla en el camino. Todos cometemos errores, yo no soy mis errores y tampoco tengo veinte años. —Tú chocaste el auto de tu papá a los 16 años y él fingió que iba conduciendo por ti, Messer. Parker se peleó con un compañero hasta enviarlo a emergencias y papá les regaló el año escolar con tal de que fuese solo una pelea entre amigos. Tú has dejado el colegio porque tus amigas te ignoraron. Ustedes no son esos momentos y Aurora tampoco y yo menos. Déjenla en paz. Messer, estoy el doble decepcionado de ti, eres un adulto, cuántas normas rompiste en tu trabajo para conseguir esta información. Los tres se quedaron en silencio pensando como disculparse, pero su papá se veía tan enojado que no sabía cómo iniciar, Patrick no le quitaba los ojos de encima a su hijo, el fiscal, quien había roto más de una regla al abrir el expediente de Aurora y usarlo como evidencia para que su papá la dejara. Messer intentó decir algo y Aurora se limpió las lágrimas testarudas que se le escaparon. —No voy a disculparme con ustedes por ello. —Ella se giró hacia Patrick. —Eres fabuloso, pero, estoy harta de tu familia. Tomó sus cosas y se fue del apartamento. Patrick intentaba no agredir verbalmente a sus hijos y tampoco físicamente. Solía ser un papá paciente, amoroso, comprensivo; de los que se sentaban a explicarte diez mil veces que las medias van en la cesta, les repetí lo mismo dejando desenrolladas, sin un grito, siempre con el ejemplo y desde el respeto. Que no se puede pegar a los demás en el jardín de niños, en ese momento quería gritarles y no detenerse. —Papá... —Esto se llama invasión a la privacidad. Deberían no haberlo hecho, y sobre todo, deberían haber hablado conmigo en privado. Aurora va a ser mi esposa, les guste o no. Lo mejor es que viajen juntos mañana y reflexionen sobre lo que hicieron. Él fue por su maleta y bajó corriendo al primer piso. La joven estaba en la acera esperando un auto mientras se aguantaba las ganas de llorar. Patrick se disculpó y ella hizo todo lo posible por alejarse. Lloró desconsoladamente, y él le abrazó con todas sus fuerzas. —Yo no maté a nadie, yo no soy una drogadicta, no quiero serlo, solo… pensé, solo quería que alguien me quisiera con locura y me equivoqué una y otra y otra vez —Ella continuó llorando. —Yo usé drogas más por diversión que por obligación, juguemos a tus errores, se cancelan con los míos. —Me da mucha vergüenza con tus hijos. Me avergüenza contar esa historia, fui tan estúpida y le dejé hacerme tantas cosas que me da rabia, no soporto escuchar su nombre, muchos menos su nombre y el mío —Respondió entre sollozos, y por a calidad de dolor en sus palabras él supo que era verdad. No era una etapa simplemente de locura, sino una de mucho dolor. — Entiendo a tu familia, o les caigo bien, pero yo tampoco quiero esto. Tengo presente que mi vida no debería depender de alguien que con costo me conoce si no hubiese sido una imbécil. Patrick le abrazó como por media hora mientras lloraba, lo cual le dio tiempo a sus hijos para preguntar al guarda del edificio si su padre seguía ahí abajo, los tres salieron del edificio y vieron a su papá abrazando a Aurora, la cual estaba llorando de forma incesante. Percy les hizo una seña a sus hermanos para que se disculparan con la mujer. Los tres se acercaron y su papá les hizo una seña para que se fueran, pero no hicieron caso. —Aurora —Le llamó Meredith en tono calmado. —No nos caes mal, somos gente egoísta, hemos tenido la familia feliz toda la vida y pensé que algo tenías que tener malo y presioné a mi hermano y le dije cosas como que no era hombre ni tenía un título hasta que me mostró lo que tenía sobre ti. —Yo solo me dejé llevar por ellos —dijo Parker. —Pero, ahora, que escucho todo y veo todos los escenarios, puedo admitir que estamos muy equivocados contigo. —Y yo al que le han echado la culpa, no tengo justificación, porque soy un adulto, pero, esta es mi familia. Mi papá murió cuando tenía casi mi edad de un infarto y mi mamá acaba de fallecer, la única persona que me queda si todo se desmorona es Patrick y no le llamo papá todo el tiempo para mantenerlo en sus zapatos y no le digo lo mucho que me importa su felicidad o que lo amo, pero lo sabe y no me gustaría que terminase con una perra sin sentimientos que solo le quite la felicidad. Tú, obviamente, evidentemente no eres nada de eso y te debo una disculpa, me pasé diez pueblos. —Y nuestra familia no te odia, no somos gente de cambios, somos arraigados, tomamos algo y es para toda la vida. Ahora tú eres algo nuestro para toda la vida, si quieres. —No estoy segura de querer. —Sí, yo tampoco aceptaría, con toda sinceridad—Dijo Parker y ella sonrió. —¿Qué están haciendo aquí afuera? —preguntó Messer y le pasó su abrigo a aurora. —Esperando el taxi de Aurora. —Creo que otra vez no le di pedir. —¿Quieres que nos vayamos o nos quedamos? —Puedes dejarte la maleta, de verdad, quiero estar sola. —No vas a quedarte sola —Le advirtió Patrick. —Bien, mi casa. Que buenos comentarios, sigan sí, y nos seguimos leyendo con el maratoncito. ¿Cuántos pueblos se pasó Messer, como ochenta en realidad? ¿Le creen a Aurora o a la evidencia?
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