Aurora finalmente sube al elevador y le da al botón para el parqueo. Se ahoga de la rabia con esas mujeres, específicamente esa atrevida de la hermana gritándole y a avergonzándole como si ella y su esposo desearan tener que saber de Daniela cada que tiene una idea fantástica con los espermatozoides de su marido. ¡Perra! Eso era lo que quería gritarle, pero, ya pasó... su viaje en elevador termina y ella camina por el parqueo hasta llegar a su auto, cuando se sube y toma asiento, abre la carpeta y ve la ecografía. Dos bebés. Sus hijos y de Patrick. Ella sonrió y decidió saborear el momento. Aurora se pone el cinturón y ve la hora, está casi por finalizar la hora de almuerzo normal, pero igualmente llama a su amigo para saber si está trabajando y él le responde que va camino al hosp

