Decepcionados

1617 Words
Aurora y Patrick eran la pareja del momento, toda la ciudad tenía la vista puesta en aurora, la joven pareja del señor Luthor y totalmente opuesta. Asus conquistas anteriores, la joven estaba impresionada con la cantidad de comentarios y majadería que ya le estaban quitando la paz en el trabajo, lo único que le gustaba era que Patrick había demostrado ser una persona divertida, mucho más relajado de lo que pintaban y estaba contenta porque su mamá le había elegido. Una de sus estudiantes se acercó con una revista y le preguntó si era cierto que se casaba por dinero. —No es cierto, no leas revistas, son un 90% mentira, 10% medio verdad. —Ahh, sí, profe, pero 100% chisme, lo bueno es que usted es famosa y nos puede decir qué es qué. —Lisa, tú eres más inteligente que eso. Si leyeras el libro de biología con la pasión que esa revista, sacas diez todo el tiempo. Aurora toma sus cosas y deja a la niña pensativa y divertida, finalmente abandona el trabajo, porque su jornada ha terminado, no tiene que escuchar a otro adolescente el resto del día, o eso creía. Cuando llevó a casa se encontró con Patrick, y su hija, ella estaba comiéndose un bowl de helado y le sonrió, ella se acercó a ambos a saludarles. —Aurora, vamos a ir a probar un restaurante y queríamos saber si quieres venir—pregunta su Meredith. Aurora había notado que a la hija de Patrick en particular no le encantaba tenerla cerca, así que de inmediato supo que era una estrategia de su padre o sus hermanos para que se conocieran más. —Ahh, vale y qué van a probar —Unas carnitas, mis hermanos están como locos, iban a ir solos, me colé, luego invitamos a papá y a ti. —Uhh, soy el extra del extra. Ella les invitó a pasar y les preguntó si tenía tiempo para ducharse, Patrick ya había notado que Aurora era feliz tomando una ducha para toda clase de eventos. Su hija es feliz con la ropa, así que fue a conocer el armario de Aurora el cual es lo que debería ser la habitación de invitados, demasiada ropa, muchos zapatos, Meredith examina cada rincón y se promete ser adulta pronto para tener un cuarto solo de su ropa. —Acabo de salir del cielo. Oye papá. —No puedes tener el cuarto de tus hermanos de armario. —No, son las puntas de mi pelo, creo que debería cortarlas. —No sé nada de eso, pero te hemos cortado el pelo desde los seis meses y ha sido todo un problema, siempre lloras, no te gusta, recuerdas la foto de tercer grado, gritaste durante la foto. —Jumm... buen punto. —Estoy casi lista —gritó Aurora mientras se colocaba los pantalones, ella fue corriendo por la base y un poco de maquillaje se encontró con su hijastra observando unas botas altas y le preguntó si se las quería probar. —No me gusta como se me ven tan altas porque no tengo piernas gruesas —aurora se rió porque ella sentía que sus piernas eran muy gordas para ella Las dos se girarn para ver a Patrick, el cual tenía un vaso con café mientras miraba a Aurora, ella sonrió y prometió que estaba por terminar, fue por el café y le dio las gracias. Ellos compartieron una mirada intensa y Meredith giró su rostro a otro punto porque no estaba lista para tanto, durante las últimas dos semanas su padre había salido con Aurora Bradford sin esconderse, con tranquilidad y se habían encontrado un par de veces, sin embargo, por más maja que le pareciera, él incomodaba la idea de una madrastra. Aurora, Meredith y Patrick salieron del departamento diez minutos más tarde, la más joven felicito a la novia de su padre porque sí era pequeño y un barrio inusual, pero, todo se sentía muy mono y se veía muy de su estilo, Aurora le agradeció y Patrick decidió no opinar. La idea de sus hijos era que Meredith se acostumbrara a su padre y su novia, porque ellos eventualmente no estarían para hacer de mediadores, además, querían conocer a Aurora en un ambiente más relajado. Patrick siguió la dirección y aurora puso un poco de música con su teléfono. Él sonrió al escucharle tararear y su hija se puso a cantar. —¿Qué es un viaje en coche sin cantar? —preguntó Meredith. —Cantas precioso Meredith. —Ahh, gracias —respondió sorprendida, tenía años en los que nadie se sorprendía por su tono de voz o sus habilidades musicales y tenía meses que no disfrutaba de esas cosas que para todos resultan pequeñas, pero para ella, en algún momento lo fue todo. Patrick se puso a cantar para animar a su hija a seguir haciéndolo, aurora sonrió porque él tampoco lo hacía mal. Su hija sonrió al verla anonadada mientras observaba b a Patrick, el cual el tomó la mano para el coro de la canción e iba bailando mientras cantaba —Mi papá canta y toca la guitarra, todos creen que de ahí lo saqué. —¿En serio? —preguntó a Patrick y él asintió. —Nadie cree que sacaste tus dotes de mí, peque. —Bueno de su mamá, pero… mi m…—se cortó. —En fin, salen de tu lado de la familia. —Mercy tenía la teoría de que nuestra combinación de genes da como resultado voces afinadas. —Ella tenía mucha razón, pero, eres como un angelito Meredith—comentó Aurora y comenzó a beber rápidamente su café porque estaban prontos a llegar. —Aurora, es café, no un shot de tequila. —Sí, es solo que muy feo llegar con café a un restaurante. Te quedó mejor que el de la vez pasada. Patrick sonrió y su hija le preguntó cuanto café tomaba, Aurora le explicó que se tomaba uno con el desayuno, otro seguido o con la merienda y uno después de almuerzo porque el sueño no le daba, luego uno o dos para su segunda merienda. —El café es peligroso, puede participar en el desarrollo prematuro de las arrugas y el insomnio. —Tantas palabras para no podrás dormir y te arrugarás —pregunta Patrick divertido antes de reírse, su hija le dice que no tiene un artículo a mano y no quería que le molestara, Patrick la rodea con su brazo libre y le da un beso en la frente, los tres ingresan al restaurante, se encuentran con una especie de jardín parrillero, y ven en una de las mesas a Parker y Percy, quienes les saludan a los lejos. Los dos se ponen en pie para saludarles, Meredith abraza a sus hermanos como si no se hubiese despertado en la misma casa. Aurora se sienta al lado de Patrick en una banquilla, el mesero les trae el menú y pregunta si quieren algo de beber. Patrick y sus hijos piden una cerveza, su hija un té frío y Aurora ordena un vaso con agua y una limonada con vodka aparte. —Aurora, te ves cansada. —Es jueves y he tenido una semana ajetreada—responde la mujer y mira a los hijos de Patrick, ambos son morenos, ojos color agua, mismas facciones y los dos se rapan. Los gemelos suelen intentar diferenciarse con el tiempo, pero los ojos de Patrick parecían estar cómodos siendo clones. El mesero la interrumpió con las bebidas justo cuando iba a preguntar quién era quién, definitivamente se había aprendido los nombres, pero, no podía diferenciar al par. Patrick nota la indecisión y le explica: —El que va vestido de azul es Parker, el de n***o es Percy y la que no es ninguno de los dos se llama Meredith. —Okay… me sé sus nombres, pero, tengo que diferenciarlos. —Yo soy ligeramente más alto —Dice Percy mientras limpia obsesivamente la boquilla de la botella. —Y yo menos estresado por si te sirve el tip —su hermano frunció el ceño y él sonrió, por lo que aurora entendió como ubicarlos con mayor facilidad. Ella vio las opciones de menú. Patrick vio a su novia y le preguntó si le gustaba la casquería. —Sabes que no he comido tanto, he probado mollejas, hígado y rabo. —Acá tiene unas entradas buenísimas con mollejas y aguacate—explica Percy. —¿Les parece un surtido? Así probamos un poco más. —Sí, mejor, y pollo normal extra. —Pollo es pollo. —Pechuga, por favor —pide Meredith solo en caso de que no le guste nada. Sus hermanos le preguntan por el colegio y ella se obliga a sonreír mientras asiente, además se lleva la pajilla a la boca y sus hermanos le peguntan si va todo bien. —Todo bien sí, súper. —Meredith ha tenido problemas componiendo y no será parte de la obra este año. Sus hermanos ven a su hermana sorprendida porque los anteriores ha obligado a sus padres a comprar boletos para que ellos vengan a verla, participar tres minutos, quince minutos o escuchar algo que ella compuso en vivo, los hermanos comparten una mirada con su padre el cual está preocupado, frustrado y sobre todo agotado porque en gran parte el primero en darle permiso a Meredith para no ir al colegio fue él cuando se mudó del país y la dejó hacer nada con su vida. —Ay, ¿podemos no estar decepcionados de Meredith? Para efectos de esta cena... ¿Qué va a pensar Aurora de mí?—a la mujer le dio mal de risa.
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