Los herederos

2155 Words
Los seis hijos de Adam Luthor habían aprendido desde muy pequeños que en puerta cerrada no entraban moscas. Adam les había contribuido colocando un mueble y una línea en el sueño que no podían atravesar sin llamarle antes de ir a su habitación. Eso porque su papá y sus madrastras tenían una vida s****l dinámica, la cual a Adam le encantaba que fuese privada, por lo que aprendieron a no entrar a la oficina de su padre por impulso, nunca se acercaban a menos de diez pasos de esa habitación sin importar que la puerta estuviese cerrada o abierta y entre hermanos mantenían la norma de tocar, solo por si acaso, sin embargo, los hijos de Patrick se metían a su cama todo el tiempo porque sus papás les consideraban y se cambiaban después de cualquier actividad, aireaban la habitación, incluso, Mercy cambiaba las sábanas, así que ese concepto de privacidad era desconocido para los tres hijos de Patrick. Meredith tuvo la idea de ir a desayunar con su papá y sus hermanos le ayudaron a llevar las cosas para que desayunaran todos. —¿A dónde van? —preguntó Adrian. —Vamos a desayunar con papá. —¿Están seguros? —preguntó su tío. —Sí, claro, sabes que le gusta el desayuno casi en la cama. —Ok… llévale el pan. —Adrian les puso en una servilleta el pan recién hecho y les pidió recordarle a su hermano que no le cubriera con tanta miel. Los tres sonrieron y se fueron caminando juntos. La mujer de Adrian lo vio en las escaleras de la casa y caminó hacia él, le abrazó por la espalda y él se giró de inmediato para abrazarle. —¿A dónde van esos tres? —A desayunar con su papá, pero no entendí si son conscientes de que Aurora está ahí. —¿No les recordaste? —Me da pena estarles recordando esas cosas, sobre todo a Meredith y creo que sus hermanos la están dejando dar tumbonazos. —¿Sabes, Adri? Si yo me muero, vuelve a casarte, con alguien más joven y con mejores tetas que las mías y que te lo haga todo el tiempo, hasta dormida, ambicioso pedir que esté enamorada de ti y no tanto de tu dinero —Adrián no sabía si reírse o llorar ante la locura de su esposa, pero la llenó de besos y la abrazó con más fuerza, porque no había un escenario en el que quería que su —Después de ti no quiero casarme. ¿Sabes cuántos años cumplo este año? Ya soy demasiado mayor y nadie va a hacer por mí ni creer en mí como tú lo has hecho, no voy a sentir, gratitud, amor, respeto, admiración y este cariño inmenso que siento por ti, por nadie más en la vida. —Ella le miró a los ojos y él le limpio las lágrimas. —Igual, si conoces a alguien, puedes amarla un poco. —Adrian rió. —Solo un poco. La pareja se quedó fuera riendo y desde el interior de la casa sus hijos les observarn. —Al menos ellos dos son felices. —Gracias a Dios, no todos tenemos a nuestros papás enamorados como adolescentes y riéndose toda la vida. —Les dijo la tía Laini y le dio un ebso a Marce y Shelby. —Vamos a poner platos. Jane y Adam estaban viéndoles desde ventana de su habitación, los dos sonrieron y se miraron entre sí. Adrian y Samanta besándose como adolescentes, les parecía una ternura, Adam apretó la mano de su esposa y dijo: —Es feliz. —Sí, pero me duele haberle dejado de hablar tantos años. —Bajo tus alas, Adrián estaría muerto ahora, así que disfrutemos que está bien y feliz. —¿Qué voy a hacer con ese? —señaló a Drake en una fotografía. —Enseñarle que lo bueno a veces termina. Como tú y su mamá. —Un divorcio es muy doloroso, y él y esos niños se adoran. Por no hablar de lo enamorado que está de Addison. ¿Crees que hay alguien más? —Creo que hay mucho silencio y mucha atención puesta sobre los niños, si trabajan duro tiene una oportunidad, pero, aquí está el niño, agarrado de la pierna de papá. —Adam suspira. —Ojalá lo arreglen. Mientras los hermanos intentaban convencer a Drake de esperar para ir a hacer ejercicios juntos, los hijos de Patrick acomodaban el desayuno fuera. Él salió de la cama al escuchar el ruido, se puso los bóxer y un pantalón de pijama, y caminó hacia el exterior de la casa, entonces encontró a sus hijos. —¿Qué están haciendo? —Sabemos que te da pereza ir por el desayuno, así que te lo trajimos. —Qué buenos que son, tan buenos hijos — comentó con sarcasmo mientras les abrazaba, y los tres rieron. —¿Qué quieren mis bebés? —Pasar tiempo contigo —Responde Meredith y su papá se cruza de brazos. —Queremos apoyarte y saber por qué ya no vas a casarte con Aurora. ¿Dijo que no? ¿Fue algo que hicimos? Vamos a disculparnos de nuevo si es necesario—comenta Parker. —Sí voy a casarme con ella, solo pensé que esa propuesta no es su estilo ni el mío y quería que fuera especial, tampoco estamos peleados. Aurora escuchó a Patrick saludando a sus hijos y decidió ir a tomar una ducha de agua fría, necesitaba relajarse antes de iniciar el día con los Luthor. Se quedó bajo el agua, unos minutos después de terminar de bañarse, y Patrick se asomó para saber si estaba bien. —Ya terminé, ocupas bañarte. —No, los Luthor somos de desayunar en pijama y sin bañar. —Ya me pongo un pijama. —Prometió, y él asintió antes de salir de la habitación. Patrick fue a poner la cafetera y apreparar huevos para la familia, puso los huevos a freír para Aurora y los revueltos de sus hijos en otro sartén y decidió prepararse un homeletAurora salió vestida con un pijama de dos piezas. —¿Te ayudo en algo? —preguntó. —No, puedes ir a fuera, en nada termino con los huevos. Sus hijos estaban aprovechando que Patrick no se había unido al desayuno para usar el celular , era algo que él odiaba, comer mientras todos estaban pegados a las pantallas o el periódico. Percy saludó a Aurora y le señaló una silla. —¿Dormiste con eso y no moriste del calor? —le preguntó Meredith a Aurora. —A Shel y a mí, nos tocó una habitación en la cual el abanico iba lento, casi me muero, quería llorar en serio. —Aquí hay dos habitaciones más, pueden pasarse—comentó Aurora. —Sí, pero allá están todos mis primos, hay juegos, mi abuela pone música y bailamos, y ustedes… necesitan espacio. —¿Qué quieres decir que no somos divertidos?—Le pregunta su padre y le pasa un plato con huevos revueltos, a sus hermanos, los de huevos revueltos con cebolla a su hija y su novia fritos y regresa por su homelet y toma asiento entre su hija y su novia. Aurora le da las gracias y le sirve el café, le pregunta si quiere que le pase algo y Patrick niega con la cabeza, per, posa su mano sobre el muslo de aurora, comparten una mirada llena de intimidad y Parker quien come feliz los huevos que su padre preparó suelta los cubiertos ruidosamente y dice: —Tienes que explicarnos por qué y cómo sabes cocinar y nos dejaste comer huevos secos y cereal, la mitad de nuestras vidas. —Jane tuvo un par de dinners, justo cuando nacieron las gemelas y los cocineros y meseros éramos nosotros. —¿Los ponían a trabajar? —preguntó Meredith sorprendida. —No, es un cuento larguísimo, el abuelo enfermó y nos dejó para recibir un tratamiento durísimo, y su mejor amigo nos robó a Jane y a mí la empresa. Quedamos en la calle, Drake recién recibió su herencia y nos fuimos a vivir a un abodega de su madre en el medio de la nada, el papá de Jane le ayudó con un par de restaurantes más, porque le guste o no, el desayuno es su fuerte y con mucho trabajo y esfuerzo salimos adelante, mi abuelo nos ayudó a recobrar la compañía y acomodar las cosas. Siempre juntos. —Sus hijos asintieron. —Están esponjosos y cremosos, tiene buena sal, ¿qué les echaste?—preguntó Parker. —Muy buenos —le felicitó Aurora y le vio ponerle mermelada y mantequilla a su porción de pan, Patrick le dio un mordisco y sonrió antes de pasarle la tajada de pan. —Es un pan esponjoso de queso que hace Adrian, está para morirse, él dice que se come sin miel, yo digo que lo está vendiendo mal. —¿Cuál es el plan de hoy? —preguntó Aurora. —El abuelo va a hacer un recorrido con los pequeñes, y vamos de chaperones, luego vamos a comprar unas cosas a la feria, porque estamos decididas a regresar acá, el juego de pólvora estuvo malísimo. —¿Ustedes? —preguntó Patrick a sus hijos. —Sofi, quiere ir a majar uvas y a tomar vino, así que eso haremos, por si requerimos de una ambulancia. —¿Puedo venir? —Definitivo —respondió a su hermano. —¿Ustedes? —devolvió Parker la pregunta. —Voy a llevar a Aurora por Valle, almorzar en la feria, quizá majar uvas, para que sea una Luthor por unos minutos —sus hijos rieron. —Y lo que la vida nos depare. —Me encantaría conocer el viñedo—comenta Aurora. — ¿se puede? —Aurora, ese tour, es con acuerdo de confidencialidad o prenupcial —Le informó Parker. —Sí, qué tal si te robas una receta —comenta Patrick y ella les mira a los dos en un intento por identificar si están bromeando. —¿En serio? —Los dos ríen. —No, pero espero que no tengas un plan malvado. —Papá, papi —Patrick rodó los ojos y vio a su hija. —¿Me das dinero? —¿Cuánto te dio tu abuelo, primera nieta y amor de su vida? —No me ha dado —Mintió y los tres hombres le miraron. —Bueno ayer gasté un poco. —Más tarde cuando tu abuelo me diga cuánto te dio, te doy un par de billetillos. Sus hermanos rieron. Después de terminar de desayunar, Meredith fue la primera en despedirse. Patrick fue a tomar un baño y ella a arreglarse, luego lavó los platos. Cuando estuvieron listos, decidieron detenerse un momento en la casa principal para saludar a su familia. Los niños estaban atosigando a la abuela Jane. —No quiero. —¿Por qué no? —Abuela, qué aburrida. —Sí, aburridísima. —Siempre me hacen hacer cosas; sus mamás me ven feo y sus papás me dan charlas ridículas sobre la cantidad de azúcar. Como si ustedes fueran diabéticos, no, ya no hago nada más. Adrian vio a su madrastra siguiendo aa su abuela de un lado a otro. —¿Qué tal si tenemos una noche italianísima?—propone Adrian. —preparamos pizzas a la leña, abrimos una buena botella de vino, también pastas frescas, helados, un pastel de la abuela Jane, solo uno, decorado por todos ustedes. —Nosotros tenemos planes. —¿A dónde van? —pregunta Facundo. —Vamos al viñedo, las bodegas, conocer valle esmeralda y aplastar uvas. —¿Vas a dar un tour? —Voy a darle un tour a Aurora. —Ahh, qué triste—comenta Laini. —¿No hay espacio para tu cuñada favorita? —No tengo cuñada favorita, y no, que Kyle te lleve. —Él sabe lo mismo que yo de los viñedos, producen vino. —Laini, pues eres una vergüenza. Llevas como treinta años en la familia y dos Luthor en tu cama, alguito deberías saber. —Le molestó Zack y ella rodó los ojos. —Já, todos sabemos cuáles tu cuñado menos favorito. —Aurora, ¿quién es tu cuñado favorito? —Creo que no debería tener uno… —Sí, más te vale tenerlo. —Ada y Serena. —Aww—respondieron las gemelas al unísono. —Tienes que elegir a un hermano—insistió Kyle. —No lo hagas, son como sus hijos, pero, con licencia y cédula. —comentó Lorelai quien en alguna época eligió a Kyle y sus hermanos continuaban fastidiándole. Ella sonrió. —Yo quiero ir a un tour —comentó Drake. —Tu administras la compañía, cómo no vas a saber —preguntó su padre y todos rieron. —Si era tu plan romántico, Patrick, elige otro, ahora vamos a ir todos.
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