Alina Me desperté adolorida. Poco a poco comenzaron a llegar a mi mente flashbacks de lo ocurrido con Felipe. Eliana acaricia mi cabello y besa mi frente— Ally, al fin despiertas. En cuanto la vi, no logré contener mis lágrimas; todavía sigo temblando y aterrada. No puedo creer que todo lo que me ocurrió sea real. —¿Qué pasó? ¿Pato está bien? —Aquí estoy, mi amor —él se acerca a mí y toma mi otra mano. Pato tiene algunas curitas en su rostro, pero fuera de eso lo veo muy bien. Me alivia que no salió lastimado. —Perdón. —No es tu culpa, cosita. Ya ese imbécil está en la cárcel. Perdón, Eliana. —Tienes razón, es un imbécil. Nunca pensé que Felipe sería capaz de tanto. Perdón, Ally, no sé qué decirte. —No es culpa de nadie, solo de él. Fuimos interrumpidos en cuanto un detective en

