Dante —Abuela, no vuelvas a irte así —le dije, preocupado. —Dante, yo te cambié los pañales, no puedes decirme qué hacer —respondió con firmeza. Mi abuela Rose. Es la madre de mi padre. Ella jamás ha sido la misma luego del suicidio de papá y la desaparición de Regina. Ella era su adoración. —Solo intento cuidarte. —Yo soy tu hija y sí puedo regañarte —intervino mi tía Margarita. —Nadie puede hacerlo. Regaña a la sirvienta cara de limón, se portó grosera con la joven que me acompañó a casa. —Modesta es la mano derecha de mi tía Catalina. —Tenía que serlo —Margarita rodó los ojos. —Quien sea, no tiene derecho a tratar mal a Ally. —Debemos agradecerle a esa muchachita. Si no fuera por ella, quién sabe a dónde estarías. ¿Cómo se llama? —No recuerdo. Era muy bonita, muy parecida a t

