Lilia. —¿Cómo que Boulevard? —Fruncí el ceño. Chris estaba jugando con sus dedos porque me quería llevar al cine a ver Boulevard. Parecía un niño pidiendo su dulce favorito. —Por favor, Lilia... No pensé que habías leído ese libro —Hizo un puchero infantil. Rodé los ojos. —Fue bastante malo el final, digo, pudieron haber acabado con el protagonista de otra manera —bufé, negando con la cabeza—. Pero ya que insistes y eres el que pagará todo, acepto. Necesito salir de aquí. Chris se lanzó sobre mí y terminé acostada boca arriba en la cama. Él me estaba abrazando como si le hubiera dado permiso para ir a una fiesta en su adolescencia. Parpadeé varias veces. —¡No sabes cuánto te amo, Lilia! —exclamó, restregando su cabeza en mis pechos. —¡Oye, oye! ¡Mira dónde tocas! —Traté de empujar

